Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Viernes,
13.11.92
El presidente de la Federación Yugoslava
serbio-montenegrina, Dobrica Cosic, amenazó ayer con el envío del Ejército
yugoslavo para "defender a la población serbia" en Herzegovina
oriental (sur de Bosnia) de la amenaza provocada, según aseguró en una carta
dirigida al secretario general de la ONU, Butros Gali, por una ofensiva de las
fuerzas croatas. La carta de Cosic confirma las graves dificultades militares
de las fuerzas serbias en el frente de Mostar-Nevesinje, donde han perdido 30
hombres en tres días.
La amenaza de Cosic refuerza, además, los indicios de que el
presidente yugoslavo se aleja rápidamente de las posiciones de su transitorio
aliado, el primer ministro yugoslavo, Milan Panic, que quería reintegrar a
Yugoslavia en el concierto internacional abogando por el respeto incondicional
de las fronteras existentes. Cosic afirma en su carta que 16 brigadas del
Ejército regular croata llevan a cabo desde hace cuatro días una ofensiva
general en Herzegovina oriental. "El Ejército croata está cometiendo
crímenes de carácter genocida contra la población civil serbia desarmada",
escribe el presidente yugoslavo, y reprocha a la comunidad internacional de
presionar únicamente a los serbios, "cuando Croacia y los musulmanes
participan totalmente en esta guerra interétnica y religiosa".
Los combates en la región de Herzegovina oriental y en el
norte de Bosnia remitieron ayer durante unas horas después de la entrada en
vigor del alto el fuego decretado por las tres fuerzas contendientes -serbias,
musulmanas y croatas- y Sarajevo sólo fue bombardeada esporádicamente desde las
posiciones serbias.
En la región de Travnik, en el centro de la república, se
intensificaron los ataques, y Bihac, en el noroeste, sufrió un duro castigo
artillero. La ciudad croata de Zupanja volvió a ser bombardeada como el
miércoles por la artillería serbia. Las tres partes se acusaron mutuamente de
las violaciones del alto el fuego.
El drástico empeoramiento climático, con intensas lluvias en
gran parte de Bosnia-Herzegovina, y la necesidad de las tropas de reagruparse
después de los duros combates en diversos frentes en pasados días, pueden haber
sido más determinantes para la leve remisión de la actividad bélica en algunas
zonas que el acuerdo de alto el fuego, según coinciden en Zagreb fuentes
croatas y bosnias. Éstas últimas no comparten el optimismo forzado que
transmiten los portavoces de las Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas
(Unprofor). Un portavoz de la ONU había llegado a asegurar ayer que el alto el
fuego "abre esperanzas para un acuerdo, dada la buena voluntad que se ha
demostrado en Ginebra", en referencia a las negociaciones de paz en la
ciudad suiza.
El último resultado de la negociación de Ginebra había sido
tan sólo una oferta de alto el fuego del líder serbio Radovan Karadzic en las
condiciones expuestas repetidamente por él, es decir a cambio de la aceptación
por bosnios y croatas de los frentes establecidos y, por tanto, de las
conquistas territoriales de las fuerzas irregulares serbias, así como de los
cercos impuestos por éstas, a ciudades bosnias. La propuesta fue rechazada de
inmediato por el presidente bosnio, Alia Izetbegovic.
Oficiales de las ONU en Sarajevo advertían con más cautela
que habrá que esperar días a ver si este sorprendente acuerdo cuaja. El hecho
de que partes de Sarajevo fueran bombardeadas es una prueba de que las
violaciones no se deben tan sólo a la falta de comunicación y coordinación de
las fuerzas con sus mandos. Las baterías en torno a la capital están
perfectamente coordinadas con el cuartel del alto mando serbio dirigido por
Karadzic.
Al menos doce autobuses de refugiados procedentes de
Sarajevo y de la también asediada ciudad de Tuzla llegaron ayer a la frontera
de Bosnia occidental con Croacia, cerca de Imotski.
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