Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
12.11.92
GUERRA EN LOS BALCANES
Un joven albanés resultó muerto ayer cuando, según fuentes
policiales serbias, atacó a dos centinelas del cuartel general del Ejército
yugoslavo en Pristina, la capital de la provincia serbia de Kosovo. La versión
oficial del incidente señalaba que el albanés, en compañía de otros dos jóvenes
huidos, acuchilló a uno de los centinelas y disparó después contra el otro con
el arma que le había arrebatado a su primera víctima, antes de ser abatido por
disparos de un tercer soldado de guardia en el cuartel. Fuentes policiales
serbias informaron a lo largo del día que los dos centinelas agredidos sólo
habían resultado heridos leves.
Como sucede repetidamente en Kosovo desde que el presidente
serbio, Slobodan Milosevic, liquidó la autonomía de esta república y depuró de
albaneses la policía y los tribunales, el resultado de los "atentados
terroristas albaneses" siempre concluyen con la muerte de los autores y
heridas más o menos leves de las víctimas. Como en casos pasados, los medios
serbios publican la identidad del "terrorista muerto" -en este caso
Nesijet Selijini, de 28 años- y no la de los heridos. "Es sorprendente que
este demoledor balance de ineficacia de esos terroristas albaneses no los haya
disuadido aún de continuar con estos atentados en los que sólo mueren
ellos", comentaban ayer irónicamente varios conocedores de Kosovo en
Zagreb, entre los que la versión oficial carecía de una mínima credibilidad. La
Liga Democrática de Kosovo denunció que varios transeúntes habían sido
provocados con insistencia por los centinelas, hasta que uno, Selijmi, intentó
arrebatar el arma a uno de ellos.
Sea como fuere, se trata del más grave incidente habido en
los últimos meses, sobre todo por producirse en la capital de Kosovo y verse
involucrado el Ejército yugoslavo. Agrava aún más la tensión entre la minoría
serbia, que ocupa todos los cargos de mando y responsabilidad y la
implacablemente reprimida mayoría albanesa, del 90% de la población.
Existen fuertes temores a que, una vez consideren concluida
o, al menos, muy avanzada la limpieza étnica en Bosnia, las fuerzas
radicales serbias emprendan una política similar con los albaneses. La continua
llegada de bandas armadas de serbios radicales bajo el mando de personajes como
Arkan o fascistas como el líder del Partido Radical, Vojislav Seselj, es un
indicio en este sentido. La comunidad albanesa, que vive en un estado policial
absoluto desde hace tres años, no ha podido armarse como otros pueblos de la
extinta Yugoslavia y hoy está a merced de la masiva presencia de policía,
Ejército e irregulares serbios.
Con independencia de la causa, el efecto es un nuevo paso
hacia un avance de la conflagración étnica hacia Kosovo, y por consiguiente
hacia el sur, que se extendería automáticamente a Macedonia en el salto
definitivo a una guerra balcánica global. Los cuatro muertos habidos en
enfrentamientos entre albaneses y policía durante el fin de semana en Skopje,
capital de Macedonia, son otro paso en esta dirección.
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