Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
21.12.92
Las denuncias de irregularidades se amontonaban ayer en la
oficina electoral del candidato Milan Panic y en la cadena de televisión
independiente Studio B. Muchos electores frustrados denunciaron su desaparición
del censo en los últimos días después de haber comprobado personalmente su
inclusión en el mismo. Fuentes de la oficina de Panic hablaban de diez mil
nombres "evaporados" de las listas sólo en el barrio de Nuevo Belgrado.
En general parece que los nombres tachados del censo son,
como habían temido ya los observadores de la Conferencia de Seguridad y
Cooperación en Europa (CSCE), los de los electores que se abstuvieron en las
pasadas elecciones legislativas que fueron boicoteadas por la oposición.
También se han producido casos de votación repetida.
En caso necesario, las autoridades serbias, bajo firme
control de Slobodan Milosevic tienen, además, todas las posibilidades de
manipular a capricho el recuento que se prolongará durante tres días, según
denunciaron los conservadores de la CSCE. El acceso a los sistemas informáticos
del escrutinio está vedado tanto a los observadores internacionales como a los
interventores de la oposición.
Los incidentes de que había noticia al cierre de esta
edición, intimidación en varios colegios electorales y alguna pelea, no
parecían, sin embargo masivos. Incluso en Belgrado, bastión de la oposición a
Milosevic, los barrios obreros acudieron a los colegios en masa para votar al
candidato oficial, para "quedarnos como estamos", como dijo una
votante a los periodistas, y "en contra de la injerencia extranjera".
El presidente serbio votó en el barrio industrial de Rakovica, de gran
concienciación comunista durante el régimen de Tito, en el que jamás ha vivido.
Decepción
El día, oscuro y nebuloso, era ayer el marco ideal para una
votación que, según pasaban las horas, amenazaba con convertirse en la gran
decepción de la comunidad internacional que ha apostado abiertamente por la
victoria del serbio californiano. Según supo ayer EL PAÍS, el legendario
disidente Milovan Djilas y Vuk Draskovic, líder de uno de los partidos de la
oposición que apoya a Panic, tenían desde la víspera práctica certeza de la
derrota.
El boicot a las elecciones decretado por los líderes de los
albaneses en Kosovo y los musulmanes del Sanchak de Novi Pazar fue total por
parte de estas dos comunidades. Albaneses y musulmanes del Sanchak, que viven
bajo una implacable represión del régimen serbio habían anunciado que no comparten
la ilusión occidental de que Panic, sin poder real alguno, pueda solucionar
alguno de los problemas que les aquejan.
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