Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Tirana
El País Domingo,
22.03.92
Banderas norteamericanas y alemanas ondeaban entre las
albanesas y azules del Partido Democrático (PDA) en el último mitin
preelectoral del líder de la oposición, Sali Berisha, en Tirana. Eran el
símbolo de la esperanza de los 50.000 asistentes al acto el viernes y de toda
la base electoral de la oposición al Partido Socialista (PSA) de los ex
comunistas liderados por Fatos Nano.
Ayer, sin embargo, la violenta realidad albanesa volvió a
asumir el protagonismo preelectoral. Tres muertes agravaron todavía más la
situación: un policía falleció por disparos en Tirana; un ex jefe de la policía
y antiguo partisano, Shemal Selimi, murió también a tiros en Shkodra, y un
albanés de la minoría griega fue abatido por disparos de tres policías en la
zona de Girokastra, al tiempo que se produjeron disturbios en Berat, al sur de
la capital
[En Kucova, un representante del Partido Democrático, Guri
Pasha, fue objeto de un atentado, aunque fuentes de la propia formación
política no precisaron si había habido heridos, informa France Presse.] Esta
sucesión de incidentes hizo temer que la violencia marcara la jornada electoral
de hoy, a la que están convocados más de dos millones de albaneses.
'Plan Marshall ll'
Son grandes las esperanzas de la mayoría de los albaneses
urbanos de vencer al PSA y arrebatar definitivamente el poder a los herederos
del terrible régimen de Enver Hoxha y su sucesor, el actual presidente Ramiz
Alia.
Pero en gran parte estas esperanzas están motivadas por la
ilusión de que la abierta ayuda oficial de Estados Unidos a la oposición en
torno a Berisha durante la campaña sea sólo el prolegómeno de una inversión
masiva occidental que saque por fin a los albaneses de su miserable existencia
actual.
Esta ilusión, fomentada por Berisha, su partido y la
Embajada norteamericana, podría verse truncada en las semanas y meses
posteriores a las elecciones de hoy. El Plan Marshall II que los
albaneses en su falta de información e ignorancia sobre el mundo exterior creen
inminente no parece tener mayores perspectivas de surgir en Albania que en
otros países del Este europeo y la antigua URSS.
Fuentes diplomáticas y políticas en Tirana consideran que
una victoria del Partido Democrático -que consideran probable- exigirá tanto un
apoyo externo superior a las ayudas benéficas actuales como un fuerte golpe de
timón para restablecer una autoridad y la legalidad, hoy disueltas por completo.
La alternativa a una victoria del PD, el éxito de los ex
comunistas, desencadenaría un nuevo impulso migratorio y posiblemente serios
disturbios en las ciudades que sufren especialmente bajo la escasez
generalizada.
"No puede ganar el Partido Socialista. Simplemente no
puede", decía ayer el policía Bashkim, a quien sólo ata a su país la
esperanza de una victoria de la oposición. "La vida es tan terrible que
sólo la ilusión de un cambio evita que nos volvamos locos".
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