miércoles, 5 de abril de 2017

LA CAÍDA DE SLUNJ ALEJA EL DIÁLOGO

Por HERMANN TERTSCH
El País,  Viena, 19.11.91

Las Fuerzas Armadas croatas no sólo han perdido Vukovar, ciudad de importancia estratégica cuya caída en manos de las fuerzas serbias y federales hace peligrar las posiciones croatas en Vinkovci y Osijek y todo el esfuerzo militar croata en la región de Eslavonia. Lejos de Eslavonia, y sin publicidad alguna en los medios croatas ni serbios, se derrumbaron hace dos días las últimas defensas croatas en Slunj, una pequeña ciudad cercana al parque natural de Plitvice. Nadie tiene aún noticia de la suerte de sus defensores ni de los miles de civiles que han aguantado un asedio de casi dos meses. Hoy partirá de Zagreb un convoy de observadores de la Comunidad Europea con intención de llegar a Slunj e impedir represalias contra los civiles. Como en el caso de Vukovar, el acceso de los observadores comunitarios para inspeccionar Slunj y las aldeas aledañas dependerá una vez más del arbitrio del Ejército federal. La caída de Vukovar y Slunj, la cada vez más difícil situación de Osijek y Vinkovci y la lenta imposición de la lógica del más fuerte en la guerra en Croacia es en el terreno político un grave revés para todas las fuerzas partidarias de la solución negociada y de la apuesta europeísta en Croacia.

"Cortejar a Europa"
Amargados por la derrota, numerosos miembros de la Guardia Nacional se unen en los últimos días al grupo, nacionalista radical HOS, que aboga por la primacía de la lucha armada contra Serbia frente a la negociación diplomática.
Según dicen, la política de "cortejar a Europa en busca de simpatías" no ha cosechado ayuda alguna y poco más de algún apoyo verbal en contra de los agresores, mientras ha ignorado la lógica militar y dado mano libre a Serbia y al Ejército para proseguir y reafirmar sus conquistas.
El presidente croata, Franjo Tudjman, artífice de esta política, pierde apoyo día a día, mientras lo ganan aquellos que como la organización HOS, el comandante defensor de Vukovar, Mile Dedakovic, o el comandante de Osijek, Bronimir Glavas, mantienen que "andar a la caza de piropos en foros europeos cuando le bombardean a uno la casa y le matan la familia no es sólo imprudencia, sino negligencia criminal" como decía un guardia nacional croata en el frente de Zadar.

Las cifras de muertos y desaparecidos que emerjan en los próximos días de las siempre incompletas inspecciones comunitarias entre los cascotes calcinados que quedan en lo que fueron las ciudades de Vukovar, Borovo Naselje y Slunj serán una nueva carga de profundidad contra el diálogo.

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