Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
04.03.92
El acuerdo entre la presidencia de Bosnia-Herzegovina y los
líderes serbios de esta república yugoslava, que el lunes había evitado en el
último momento el estallido de la guerra civil, fue roto ayer por nuevas
acciones de comandos serbios que trataban de evitar que se consolidara la
independencia. Al cierre de esta edición, el presidente Alia Izetbegovic,
musulmán, el líder serbio Radovan Karadzic y el general del Ejército
serbio-federal Miodrag Kukanjac intentaban evitar un conflicto generalizado.
El nuevo pacto incorporaba un llamamiento para que
retornasen a sus casas todos los ciudadanos y establecía patrullas mixtas en
toda la república. Sin embargo, a pesar del acuerdo, la república de
Bosnia-Herzegovina se encontraba de nuevo ayer al borde de la guerra civil.
Ayer se produjeron enfrentamientos con muertos en varias ciudades del norte
mientras las fuerzas paramilitares de las comunidades musulmana y croata, por
un lado, y serbia, por el otro, recorrían armadas Sarajevo dispuestas a todo.
Al cierre de esta edición se escuchaban intensos tiroteos en Sarajevo. El
presidente de Bosnia-Herzegovina, el musulmán Alia Izetbegovic, había advertido
que llamaría a la población de la república a la autodefensa ante cualquier
nuevo intento del nacionalismo radical serbio de cercar Sarajevo, como ocurrió
el domingo.
Izetbegovic hizo otro llamamiento a la comunidad
internacional para que reconozca cuanto antes la independencia, soberanía e
integridad territorial de Bosnia-Herzegovina, un día después de que la república
escapara en el último momento de una guerra interétnica. Sarajevo había vuelto
a cierta normalidad si bien políticos y ciudadanos temían que el levantamiento
serbio del domingo pudiera ser sólo el ensayo general".
"Advierto a cualquiera que lo intente de nuevo que
llamaré a la población a movilizarse. Doscientas o trecientas mil personas
saldrán a la calle y tomarán Sarajevo. No cederemos al chantaje", declaró
el presidente a la prensa.
Por otra parte, el Gobierno anunció ayer los resultados
oficiales del referéndum celebrado el fin de semana, que indican que más del
63% del censo está a favor de la independencia y secesión de Yugoslavia. Entre
los votos emitidos, el 99,4% es afirmativo, lo que era previsible, ya que los
adversarios de la independencia, a su cabeza el Partido Democrático Serbio
(PDS), pero también algunos grupos radicales croatas habían llamado al
boicoteo.
Sin concesiones
Izetbegovic rechazó con vehemencia haber hecho concesiones
al PDS, que dirigió el domingo el cerco a la capital con barricadas y comandos
armados. El presidente acusó al PDS e, indirectamente, al régimen de Belgrado
de haber planeado la rebelión para impedir el reconocimiento internacional de
la república. También expresó su convencimiento personal de que el incidente
registrado el domingo en Sarajevo durante una boda serbia, que se saldó con dos
muertos, fue el detonante de la movilización armada serbia.
El mando del ejército federal había condenado el lunes las
barricadas PDS pero rehusó intervenir mientras no se produjeran graves
conflictos interétnicos. Ayer quiso negar incluso el que francotiradores
hubieran disparado el lunes desde el cuartel de la avenida Vojvode sobre una
manifestación pacífica. Varios periodistas, entre ellos el de EL PAÍS,
comprobaron que los tiros partieron del cuartel. Al menos provocaron tres
heridos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Bosnia-Herzegovina,
Haris Silajic, manifestó ayer que espera un rápido reconocimiento internacional
de la república para evitar que nuevas acciones de este tipo constituyan un
método de chantaje de una minoría radical sobre la voluntad de la mayoría de la
población libremente expresada.
Silajic acusó implícitamente a la dirección serbia de
orquestar el levantamiento en Sarajevo y dijo que se había intentado "la
misma escenificación que ya vimos en Croacia" antes de la guerra allí.
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