Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
10.06.92
GUERRA EN LOS BALCANES
El opositor Movimiento Democrático Serbio (DEPOS) pidió ayer
al presidente Slobodan Milosevic que dimita "para evitar la única
calamidad que aún no ha alcanzado a Serbia, la guerra civil". En una carta
abierta, la alianza DEPOS -compuesta por el Partido de Renovación, el Partido
Democrático, destacados académicos y miembros de la iglesia ortodoxa- llama a
Milosevic a dimitir para que se pueda "crear un Gobierno provisional capaz
de dirigir el Estado hasta unas elecciones constituyentes".
La oposición vierte en su escrito duros ataques contra
Milosevic, el Partido Socialista de Serbia que dirige y los mandos del Ejército
federal. "Respecto a los efectos devastadores de sus cinco años de
gobierno", dice, "existe un consenso general al juzgarlos y no
sabemos que existan opiniones disidentes fuera de su partido. La comunidad
internacional ha condenado a Serbia sin un voto en contra. No solo EE UU,
Alemania y Rusia nos castigan, sino todos, incluido el llamado Tercer Mundo,
creado por Yugoslavia. Ningún régimen había conseguido antes tal unanimidad en
su censura y tan lamentable logro".
"Tenemos que volver a nosotros mismos e intentar
alcanzar a los Estados modernos y democráticos, y reclamar nuestro justo puesto
en la comunidad internacional. Con usted, Serbia se ha dirigido no sólo en
sentido contrario a todo el resto del mundo, sino que ha salido fuera de este
mundo", añade la carta.
El Pacto de Varsovia y la URSS se han disuelto y el Ejército
Rojo no ha disparado una sola bala, pero muchas han sido las que ha disparado
el Ejército Popular Yugoslavo y su partido, cuyo estado mayor supuestamente se
levantó para defender a Yugoslavia y a los serbios fuera de Serbia y en
realidad los utilizó como rehenes para su supervivencia y la de sus
privilegios, continúa la carta. Por eso, muchos serbios fuera de Serbia
estarían hoy mucho mejor si ese Ejército del partido y esa odiosa Serbia no les
hubieran "defendido" a ellos y "protegido sus intereses".
La carta está redactada con toda la carga nacionalista de
los escritos del régimen y hace un paralelismo entre las sanciones de la ONU
con las ejecuciones de represalia cometidas por los invasores nazis en Serbia
durante la II Guerra Mundial.
La carta abierta de la oposición abunda en la conjura
exterior de que hablan continuamente los medios oficiales y asegura que
"la comunidad internacional se está afilando los dientes".
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