Por HERMANN TERTSCH / MIGUEL GONZÁLEZ
El País, Travnik /
Split, 20.11.92
Las tropas españolas han abierto la carretera entre el mar
Adriático y Kiseljak, cerrada durante meses y que es vital para el transporte
de ayuda humanitaria a Bosnia occidental y central.
Las rutas alternativas, caminos de montaña utilizados este
verano por los convoyes, quedarán pronto cerradas por la nieve. La carretera
abierta, que transcurre por el valle del río Neretva, discurre en varios tramos
al alcance del fuego de las fuerzas serbias, pero los incidentes habidos desde
la llegada de las tropas españolas son mínimos, nada hace pensar que han sido
ataques deliberados contra éstas.
Los cascos azules españoles gozan ya de la simpatía de
las autoridades musulmanas y croatas, y en su zona de despliegue para proteger
los convoyes no han de cruzar en ningún momento controles serbios. Mientras, el
general Martínez Coll hace gala de buenas dotes de negociador, sin que le
irriten reveses como la respuesta a base de granadas serbias a una invitación a
la mesa negociadora en Herzegovina.
Por otra parte, el conductor de un camión de ayuda
humanitaria que circulaba por la carretera de Mostar en un convoy escoltado por
la Legión resultó herido ayer en accidente de tráfico. El siniestro se produjo
sobre las 16.15, a unos 10 kilómetros al norte de Metkovik, en la frontera de
Croacia con Bosnia-Herzegovina, en circunstancias no aclaradas. El camión
formaba parte de un convoy de 22 vehículos que había partido dos horas antes
desde Jablanica, a 85 kilómetros de Sarajevo, en viaje de regreso tras haber
descargado el miércoles la ayuda destinada a la capital de la república y a los
refugiados de la región central de Bosnia.
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