Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Travnik
El País Viernes,
20.11.92
Las esperanzas que aún albergaban algunos mandos de las
Naciones Unidas de poder recomponer el acuerdo del alto el fuego en Bosnia-Herzegovina
se vinieron abajo ayer, con una de las jornadas más violentas desde que comenzó
la guerra. Ayer se combatió en casi todos los frentes, con especial intensidad
en el septentrional, en las ciudades de Maglaj y Doboj, donde fuerzas conjuntas
musulmanas y croatas lanzaron una contraofensiva, según la agencia serbia
Tanjug. Un convoy británico logró ayer llegar a Tuzla con 10 camiones de
víveres tras siete meses de asedio serbio.
La caravana de los británicos, bajo mandato de la ONU,
alcanzó la ciudad de Tuzla sin que se produjeran incidentes durante su paso por
un corredor dominado por fuego serbio y en el que un convoy de reconocimiento
de la misma nacionalidad había tenido su primer incidente armado hace unos
días. Las más de 200.000 personas atrapadas en esta ciudad del norte de Bosnia
recibieron con visibles muestras de júbilo la llegada de los
británicos. Entretanto, en la capital albanesa, Tirana, se firmaba ayer un
acuerdo de defensa y cooperación militar entre Turquía y Albania, consecuencia directa
de los combates en Bosnia y la amenaza de su extensión a todos los Balcanes.
Como ya hicieron la política de alianzas bilaterales clásica de la época de
entreguerras, ante el fracaso de los mecanismos de paz de organizaciones
multinacionales como la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE)
y la ONU.
'Limpieza étnica' en Kosovo
El presidente albanés, Sali Berisha, advertía
simultáneamente en Viena que el comienzo de una campaña de limpieza étnica de
Belgrado contra los albaneses en Kosovo similar a la aplicada por las fuerzas
serbias en Bosnia sería considerada un caso de guerra por el régimen de Tirana.
Albania, en una dramática situación económica y con un ejército con pocos y
anticuados recursos, recurre así a Turquía, miembro de la OTAN y con un gran
ejército, en busca de protección.
Turquía ha convocado para la próxima semana una cumbre de 10
ministros de Asuntos Exteriores de la zona balcánica, según Reuter. El Papa
Juan Pablo II también mantendrá la semana próxima una cumbre con sus enviados
en la zona de los Balcanes.
Las fuerzas croatas y musulmanas aguantaban ayer en sus
posiciones en Turbe, al norte de Travnik, un nuevo ataque artillero intenso que
prácticamente se prolonga desde hace una semana. La ciudad podría caer en cualquier
momento y abrir así la vía al asedio de Travnik, localídad en la que se
encuentran varios miles de refugiados huidos ya de ciudades como Jajce y Sanski
Most. La caída de Travnik pondría en movimiento una nueva oleada de refugiados
hacia Herzegovina.
En el Norte, Maglaj, Doboj, Gradacac; en el Oeste, Bugojno,
Konjic; en el Sur, Herzegovina, la zona de Mostar y Stolac. La república era
ayer un inmenso campo de batalla.
Los bombardeos de estas y otras muchas ciudades y aldeas por
parte de la artillería serbia no impidió que, en el Norte, las fuerzas croatas
y musulmanas rompieran de nuevo el corredor que une Serbia con las regiones
ocupadas por las fuerzas serbias en Bosnia y Croacia, vital para el suministro
en estas zonas del aparato de guerra serbio.
A una de estas áreas suministradas por este corredor desde
Serbia, la Krajina, en Croacia occidental, llegaron ayer los dos presidentes de
la Conferencia de Paz, el británico lord Owen y el norteamericano Cyrus Vance,
para intentar salvar el plan que lleva el nombre del segundo de ellos. El Plan
Vance, que preveía el desarme de las fuerzas serbias en la región y el retorno
a la misma de la población serbia, no se ha cumplido casi un año después de
entrar en vigor, sino en lo que respecta al despliegue de los cascos
azules.
Los rebeldes serbios de Bosnia-Herzegovina presentaron ayer
a la conferencia internacional sobre la antigua Yugoslavia una propuesta de
Constitución para la república en la que solicitan que se convierta en una
confederación de Estados soberanos. El ministro de Asuntos Exteriores de la
autoproclamada república serbia de Bosnia-Herzegovina, Aleksa Buha, manifestó
ayer en Ginebra: "Presentamos este documento en un ambiente de pesimismo
debido a la actuación de los copresidentes de la conferencia de paz, Cyrus
Vance y David Owen", según la agencia Efe. Buha criticó el apoyo de los
citados diplomáticos al Consejo de Seguridad de la ONU para la aprobación de
las medidas que endurecen el embargo naval contra Serbia y Montenegro, que
configuran el actual Estado yugoslavo.
La Organización Mundial de la Salud confirmó ayer en Ginebra
la aparición de una epidemia de tifus. Un representante de la OMS en Zagreb
indicó que la aparición de la enfermedad en Bosnia se debe al agua contaminada
en la ciudad de Jajce.
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