Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Sarajevo
El País Sábado,
13.06.92
"Ya nos han matado a todos un poco", dice,
desesperanzado, un habitante de la sitiada Sarajevo, al que ni siquiera la
entrada en la ciudad de un convoy de las Naciones Unidas, recibido con un mar
de lágrimas, deja un resquicio a la esperanza.
Musulmanes y croatas reconquistaron ayer un barrio, Momcilo,
y ganaron terreno en otro, Dobrinja. Eran los primeros síntomas, aún tímidos,
de un giro en el signo de la guerra en Bosnia-Herzegovina. Mientras, el líder
de las milicias serbias en ésta república de la antigua Yugoslavia, Radovan
Karadzic, anunciaba para el lunes una "tregua unilateral". Nadie cree
en ella.
Muchas lágrimas y algunos gritos de alegría recibieron en
Sarajevo a los más de 40 vehículos con ayuda humanitaria de emergencia y al
contingente de cascos azules que intentará negociar la reapertura del
aeropuerto. Más de dos meses bajo las baterías artilleras y las balas de los
francotiradores serbios hacen difícil creer que la paz aún es posible.
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