Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Belgrado
El País Viernes,
28.02.92
El presidente serbio, Slobodan Milosevic, presentó ayer el
despliegue de los cascos azules en Croacia como una victoria de su política y
reiteró su ambición de crear un Estado serbio-montenegrino que asuma la
continuidad de Yugoslavia. A tres días de celebrarse el referéndum sobre la
independencia de Bosnia-Herzegovina, que boicoteará la comunidad serbia en esta
república, Milosevic declaró que la defensa de los serbios fuera de la
república sigue siendo su máxima prioridad, seguida por garantizar la
continuidad de Yugoslavia y la paz.
En su primera intervención ante el Parlamento serbio desde
antes del comienzo de la guerra, el pasado verano, Milosevic pronunció un
moderadísimo discurso, jalonado de apelaciones a la tolerancia y dedicado a
presentar la internacionalización del conflicto yugoslavo, a la que se opuso
con vehemencia durante meses, como un éxito de su Gobierno. Según el presidente
serbio, el despliegue de los cascos azules demuestra la preocupación
internacional ante el peligro que supone para la población serbia de Krajina
"el totalitarismo croata" y supondrá "el fin de la violencia
contra el pueblo serbio".
Exento por completo de sus proverbiales ataques vitriólicos
contra todo adversario, en su discurso pidió la unidad del pueblo serbio y llamó a
los partidos de la oposición a no ayudar con conflictos internos a los enemigos
de la nación. Los partidos de la oposición han convocado una manifestación en
Belgrado para exigir la dimisión de Milosevic el próximo día 9 de marzo.
Milosevic solicitó una acción política de las Naciones
Unidas para la resolución definitiva del conflicto.
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