Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
27.02.92
El joven suizo Christian Würtenberg, el vigesimoprimer
periodista en perder la vida en la guerra en Croacia, fue ejecutado por orden
de Eduardo Flores Rozsa, ciudadano español que comanda la Brigada Internacional
de Voluntarios que lucha junto al Ejército croata. Esta durísima acusación
contra el que fue corresponsal en Hungría y Croacia de un diario catalán ha
sido formulada por otro compañero, Julio César Alonso, director de la
productora de televisión sevillana Preset.
Christian Würtenberg, un colaborador de la agencia de
noticias suiza ATS-SDA, había ingresado en la Brigada Internacional con la
supuesta intención de investigar la composición de este grupo de extranjeros
que luchan con gran autonomía junto al Ejército de Zagreb. Würtenberg apareció
muerto cerca de la aldea de Ernestinovo, con un fuerte golpe en la cabeza y
señales de haber sido estrangulado. Fue a principios de enero. Vestía uniforme
de brigadista. La versión oficial del Gabinete de crisis de la ciudad de Osijek
es que Würtenberg había sido asaltado mientras patrullaba.
En un reportaje de Preset emitido por la televisión suiza,
Alonso afirma que durante una visita a Zagreb, Flores Rozsa le había dicho que
"Christian era un topo y que estaba averiguando muchas cosas,
que no le convenía y que le iban a matar, pero que no le iba a matar él, sino
que lo matarían los chetniks [guerrilleros serbios] en una emboscada".
Alonso viajó a Osijek dos días más tarde para informar a
Christian sobre los propósitos del comandante de la brigada, pero cuando llegó
a la misma fue recibido por Flores, quien "dijo sonriente que, por cierto,
Christian había muerto y el problema suizo se había acabado".
Después apareció el cuerpo de Würtenberg, lo que levantó
graves sospechas entre algunos compañeros que le conocían bien. Las dudas eran
muchas. ¿Por qué llevaba Christian su pasaporte cuando fue encontrado, lo que
viola todas las reglas en esta brigada? ¿Por qué una persona de la que se
habían expresado públicamente sospechas sobre sus actividades de
"espionaje en favor del enemigo" era autorizada a participar en una
patrulla en el frente? La autopsia hecha en Osijek aún no ha llegado a Basilea.
Otra, hecha en esta ciudad suiza, donde vive la familia del muerto, determinó
un fuerte golpe en la cabeza, huellas de estrangulamiento y una pequeña
quemadura al parecer de cigarrillo en el cuerpo, según declaró ayer a EL PAÍS
el hermano de la víctima, Michael Würtenberg.
Éste confirmó desde Suiza que su familia está haciendo
gestiones para conseguir llevar ante la justicia al brigadista Flores Rozsa.
"Él mató a mi hermano". Quiere que sea juzgado en Suiza. Würtenberg
afirma que es optimista porque la ONU está muy implicada en el conflicto
yugoslavo, y su familia pedirá su colaboración.
Christian se hallaba prácticamente bajo arresto desde dos
días antes. Su imprudencia casi proverbial le había llevado no sólo a
interesarse abiertamente por la procedencia de los voluntarios y por la
financiación de sus actividades, sino que había hecho croquis sobre sistemas de
defensa y otros detalles de la infraestructura militar croata.
Este corresponsal había conocido a Würtenberg en Vilna en
enero 1990, durante el asedio del Ejército Rojo a las instituciones lituanas.
Como después en los frentes de Croacia, sólo recibía remuneración por sus
trabajos publicados.
Alonso, uno de los periodistas españoles que mejor conoce
las zonas de combate en Croacia, muestra también sus dudas sobre la forma en
que murió la última víctima entre los profesionales de prensa, el fotógrafo
británico Paul Jenks, de la agencia AP. Se había interesado por el caso de
Christian, Flores Rosza asegura que "estaba con unos soldados en una
trinchera y cuando se levantó a hacer una fotografía un francotirador enemigo
le pegó un tiro entre ceja y ceja, como dicen los mexicanos". Otras
fuentes, sin embargo, insisten en que "recibió el tiro en la nuca".
La bala procedía de la retaguardia, aseguran.
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