Por HERMANN TERTSCH / AGENCIAS
El País, Madrid /
Londres, 18.07.92
Un acuerdo de alto el fuego fue firmado ayer en Londres
entre las tres partes en conflicto en Bosnia-Herzegovina (serbia, croata y
musulmana), según anunció la oficina del presidente de la Conferencia de la
Comunidad Europea sobre Yugoslavia, lord Carrington. El acuerdo, similar a
otros suscritos en el pasado y violados después por alguno de los firmantes, no
tuvo el menor efecto sobre la guerra en la república. Dos soldados franceses de
las fuerzas de las Naciones Unidas (Unprofor) murieron al pisar una mina cerca
de Zadar, en Croacia.
El acuerdo de Londres establece un alto el fuego de 14 días
que comenzará el domingo a las 18.00 horas, el control de todas las armas
pesadas por fuerzas de las Naciones Unidas, el regreso de los refugiados a sus
hogares y nuevas conversaciones de paz en Londres bajo dirección de Lord
Carrington. Sin embargo, la firma del acuerdo no tuvo ningún efecto sobre la
guerra en la república de Bosnia-Herzegovina. El ministro de Asuntos Exteriores
británico, Douglas Hurd, era recibido en Sarajevo con la explosión de granadas
de mortero. Una de ellas cayó muy cerca de la sede de la presidencia bosnia,
cuando se entrevistaba con el presidente Alia Izetbegovic. La ciudad de
Gorazde, en Bosnia oriental, seguía siendo bombardeada y la guerrilla serbia
impedía de nuevo la entrada de las fuerzas humanitarias de las Naciones Unidas.
En Croacia, dos soldados franceses pertenecientes a las fuerzas
de protección de la ONU (Unprofor) murieron en la tarde de ayer cuando el
vehículo en el que viajaban pisó una mina colocada cerca del aeropuerto de
Zemunik, en la localidad costera de Zadar. La información, adelantada por la
agencia croata Hina, fue confirmada por la ONU.
Escepticismo
El acuerdo firmado en Londres ha sido recibido con un
escepticismo generalizado. A pesar de ello, Lord Carrington afirmó ayer que la
"atmósfera era mucho más realista" de lo que había sido en la
anterior ronda de conversaciones que mantuvieron las partes implicadas en
Lisboa. Los firmantes del documento son tres hombres insistentemente presentados
como representantes de las tres etnias de Bosnia-Herzegovina, cuyo
grado de legitimidad es totalmente dispar. El psiquiatra serbio Radovan
Karadzic, erigido en líder de las facciones radicales del nacionalismo serbio
que se echaron al monte y que han causado decenas de miles de muertos, habló en
Londres como representante de toda la etnia serbia, incluidos las decenas de
miles de serbios que son víctimas de sus bombardeos por defender la Bosnia
multiétnica.
El croata Mate Boban, líder del ala radical de los croatas
de Herzegovina, que sólo son el 18% de la población croata de
Bosnia-Herzegovina, fue elevado a la cúpula de la Comunidad Democrática Croata
(HDZ) por las fuerzas expansionistas de Zagreb.
Mientras, el ministro de Exteriores de Bosnia, Haris
Silajdzic, representante de la presidencia compuesta por musulmanes, croatas y
serbios, partidarios de un concepto occidental de ciudadanía al margen de toda
consideración étnica, era degradado en Londres a "representante
musulmán".
Dos radicales, cuya legitimidad se basa en el
apoyo armado y político de países vecinos, recibieron el beneplácito de la CE
para su lucha por la cantonización de este Estado soberano -rechazada
por la mayoría de los bosnios-, que es sólo un paso hacia la anexión de los
cantones serbio y croata por los países vecinos y la creación de un minúsculo
gueto para la mayoría musulmana, según temen la presidencia y la ciudadanía
bosnia.
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