Por HERMANN TERTSCH / ENRIC GONZÁLEZ
El País, Londres,
27.08.92
GUERRA EN LOS BALCANES
Francia y Alemania solicitaron ayer la creación de un
tribunal internacional para juzgar los crímenes de guerra y otras violaciones
de los derechos humanos cometidos en la guerra en el territorio de la extinta
Yugoslavia y, especialmente, en Bosnia-Herzegovina. Los ministros de Asuntos
Exteriores de estos dos países expresaron su convicción de que la comunidad
internacional debe señalar muy claramente que estos crímenes no quedarán
impunes y que, tanto sus ejecutores como sus inspiradores, serán
perseguidos. Holanda, a través de su ministro de Exteriores, Hans van Der Broek,
solicitó la elaboración de una "lista negra" por parte de la Comisión
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con los nombres de los implicados en
estos crímenes. El primer ministro británico había solicitado ya en su discurso
de apertura una comisión especial al respecto para que "asuman su
responsabilidad los individuos por los crímenes que cometan u ordenen cometer".
La creación de un tribunal internacional que, como el de
Nuremberg tras la Segunda Guerra Mundial, juzgue y castigue a los culpables de
las atrocidades cometidas durante la contienda, se convirtió así en uno de los
puntos clave en la jornada inaugural de la conferencia de Londres. No obstante,
Radovan Karadzic, líder de la guerrilla serbia y, como tal, uno de los
principales candidatos a sentarse en el banquillo de este hipotético tribunal,
no parecía excesivamente impresionado por las amenazas de los participantes. En
su inmensa mayoría éstos volvieron a identificar a Serbia y a sus fuerzas en
Bosnia-Herzegovina, dirigidas por Karadzic, como los principales culpables de
la guerra y las atrocidades que se están cometiendo en la misma.
La seguridad de Karadzic
Sonriente, Karadzic salió a pasear frente al palacio de
congresos tras abandonar la conferencia en protesta por no estar admitido en la
mesa y haber sido relegado a la sala de los observadores de esta reunión.
Con la fuerza militar en su poder, el apoyo de Serbia y los
territorios ya arrebatados al gobierno legítimo de Sarajevo, desarmado éste
bajo el embargo de armas internacional, Karadzic se siente seguro. Cuenta con
el apoyo de miles de soldados e irregulares que, habiendo cometido atrocidades
contra civiles indefensos, han superado ya el punto de no retorno a la
convivencia civil y ven sus destinos unidos al de su líder.
Por el momento nada debilita la sensación de Karadzic de que
ha acudido a Londres como vencedor y a los vencedores no se les juzga.
"Nosotros hemos venido aquí a negociar y no a observar. Nosotros
controlamos más del 70% del territorio y es con nosotros con quien se ha de
hablar" manifestó. "Bosnia ya no existe", sentenció e insistió
en que la Conferencia de Londres debe asumir este hecho consumado.
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