Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Londres
El País Miércoles,
26.08.92
GUERRA EN LOS BALCANES
La comunidad internacional intentaba ayer, en una frenética
actividad diplomática, impedir que la conferencia de Londres sobre la guerra de
los Balcanes termine como las anteriores celebradas en los últimos 12 meses, es
decir, en un completo fracaso. En Londres se multiplican los indicios de que,
bajo la dirección británica, la conferencia puede convertirse en un
"extremado ejercicio de realismo" que supondría aceptar los hechos
consumados por las conquistas territoriales de Serbia y su limpieza étnica. La
ONU, por su parte, aprobó ayer una nueva resolución que exige el fin de las
hostilidades en Bosnia.
La mayoría de los medios británicos intentan presentar la
división de Bosnia-Herzegovina como un hecho al que la comunidad internacional
debe plegarse, y ejercer presión sobre la comunidad musulmana y todos los
croatas y serbios leales a la presidencia bosnia para que acepten la
desaparición de su estado. Según los críticos de esta opción, la conferencia de
Londres podría ser así una segunda versión de aquella otra conferencia de
Londres que iba a sancionar la paz en aquella región tras la primera guerra
balcánica en 1912. Pocos meses después estallaba la segunda. Si esta reunión no
concluye al menos con una advertencia verosímil a Serbia, sus primeros
resultados pueden ser la extensión de la guerra a Kosovo y Macedonia.
Lord Carrington, por su parte, presentó ayer su dimisión
como mediador de la CE en el conflicto y la justificó en el hecho de que la
conferencia patrocinada por la CE puede durar indefinidamente, y él no puede
dedicarse plenamente a la misma. Esta justificación no es del todo convincente
dado que Carrington, desde hace un año presidente de esta conferencia, nunca se
dedicó plenamente a la misma ya que compaginó este cargo con la dirección de
una casa de subastas de Londres.
La reunión, que se prolongará durante tres días en el
Palacio de Congresos Isabel II, frente al Parlamento británico, contará
finalmente con la presencia de todos los principales representantes de las
partes implicadas en la guerra. El presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, estará
hoy en Londres, poniendo así fin a su larga ausencia de estos foros, que le
llevó a delegar en figuras representativas y sin poder como el primer ministro
federal, Milan Panic, y el presidente federal, Dobrica Cosic.
Milan Panic, el primer ministro federal, se apresuró nada
más llegar a Londres a ratificar en conferencia de prensa sus declaraciones
pasadas según las cuales él vendría a ser en la nueva Yugoslavia lo que Bush es
en Estados Unidos, y Milosevic algo así como el presidente de California.
De California a Belgrado
Panic, que llegó a Belgrado de su emigración de tres décadas
a California por gracia de Milosevic, criticó a "los que hacen la
guerra", a los que calificó de bandas de criminales, y se manifestó
dispuesto a aceptar todos los puntos básicos que se perfilan como directrices
deseadas por la comunidad internacional.
La conferencia, que hoy inaugura el primer ministro
británico, John Major, intentará por un lado limar las diferencias surgidas
entre la Comunidad Europea y el secretario general de la ONU, Butros Gali, y
por otro, ejercer una presión con cierta credibilidad sobre las partes
combatientes y en especial sobre el principal agresor, Serbia, para poner fin
a la guerra y a las matanzas en todo el territorio ex yugoslavo, y en Bosnia-Herzegovina
en particular.
Butros Gali pretende por su parte que esta conferencia
genere algún tipo de estructura permanente que permita mantener abierto el
diálogo entre las partes enfrentadas. Esta idea fue defendida también ayer por
el secretario de Estado norteamericano en funciones, Lawrence Eagleburger, y
por el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Andrei Kozirev, después del
encuentro que ambos mantuvieron ayer.
Por otra parte, la Asamblea General de las Naciones Unidas
aprobó ayer, por 136 votos a favor, 6 abstenciones y el voto en contra de
Yugoslavia, una resolución que exige el cese de las hostilidades y de las
violaciones de los derechos humanos en Bosnia.
En cuanto a la OTAN, en su reunión extraordinaria de ayer en
Bruselas, no adoptó decisión alguna sobre el envío de tropas a la antigua
Yugoslavia. Serán ahora los ministros de Exteriores de la Unión Europea
Occidental (UEO) los que deberán tratar el tema durante una reunión el viernes
próximo en Londres.
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