Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
28.04.92
Los diputados de Serbia y Montenegro, reunidos en lo que
fuera el Parlamento federal, proclamaron ayer la nueva República Federal de Yugoslavia,
que sólo está compuesta por estas dos repúblicas. Mientras, en
Bosnia-Herzegovina, uno de los cinco Estados independientes emergentes de la ya
oficialmente difunta federación creada por Tito en 1944, el Ejército
serbio-federal prosiguió sus combates con las fuerzas gubernamentales bosnias,
compuestas en su mayoría por musulmanes y croatas, en diversos puntos de la
república.
La nueva federación ya ha sido cuestionada dentro del propio
territorio serbio. Los partidos políticos del Kosovo, una región autónoma
habitada al 90% por albaneses, rechazaron duramente, en un comunicado conjunto, "la unificación estatal de Serbia y Montenegro". Mientras, la presidencia de
Bosnia-Herzegovina hizo público ayer por la tarde, poco después de la
proclamación de la nueva federación yugoslava, un comunicado en el que exigía
que el Ejército federal, obediente ya a un mando oficialmente extranjero,
abandonara inmediatamente la república. Al mismo momento, en Sarajevo se habían
reanudado los intercambios de ráfagas de ametralladora y se escuchaban
nuevamente, por primera vez en dos días, impactos de granadas de mortero.
El Gobierno chino fue el primero de los pocos que
reconocieron ayer a la "nueva Yugoslavia", que no es más, para la
mayoría de los gobiernos vecinos, que un proyecto reduccionista de una Gran
Serbia dirigida por Slobodan Milosevic, el presidente serbio. Éste aspira a que
el nuevo Estado sea reconocido como heredero de la disuelta federación, y
retenga así sus propiedades y su puesto en la Organización de las Naciones
Unidas. La comunidad internacional boicoteó manifiestamente el acto, al que
sólo asistieron el embajador de Grecia, aliado tradicional de Serbia, así como
los de México, Rusia, China, Egipto y Corea del Norte.
El presidente de Bosnia-Herzegovina, Alia Izetbegovic, no
viajó ayer a Lisboa a la conferencia que bajo los auspicios de la Comunidad
Europea intenta lograr el fin de la guerra, que ayer volvió a cobrarse víctimas
en varias ciudades, incluida Sarajevo. Pese a esta ausencia, las partes se reunieron
ayer en la capital portuguesa durante tres horas, en lo que un líder serbio
describió como la "última esperanza". El ministro bosnio de Asuntos
Exteriores, Haris Zilajdzic, aseguró que Izetbegovic asistiría a las
conversaciones posteriores.
Días muy críticos
Según manifestó a EL PAÍS, Izetbegovic decidió no ir
inicialmente a Lisboa "porque no ha habido un alto el fuego" y porque
se encuentra "en días muy críticos" para su Estado. "No es que
exista una amenaza de agresión contra nuestro Estado, sino que ésta se está
dando y continúa" dijo.
Minutos antes, el miembro musulmán de la presidencia, Eyup
Ganic, había manifestado que "existe el peligro de que el Ejército tome el
poder, y existen dificultades físicas para ir a Lisboa sin que el presidente
electo tenga que pedir permiso para usar el aeropuerto de la capital, a un
Ejército extranjero que lo ocupa".
Esta decisión responde también a la actitud de lord
Carrington y del ministro portugués de Asuntos Exteriores, Joáo de Deus
Pinheiro, al no saludar al pie del avión a Izetbegovic en su última visita a
Sarajevo, y a darle el trato no de presidente electo que es, sino de un mero
representante de un partido étnico.
En Sarajevo se reprodujeron por otra parte las escaramuzas
armadas durante la noche pasada, y dos musulmanes murieron en un enfrentamiento
con soldados del Ejército federal. Al menos catorce personas fueron heridas por
francotiradores distribuidos por toda la ciudad con el fin de crear pánico.
En Tuzla, una de las pocas ciudades de población mixta en el
norte que aún no había sido atacada por la guerrilla serbia, se produjeron ayer
los primeros combates. Mostar, la monumental ciudad de la Herzegovina, fue
intensamente bombardeada y fuerzas de las Naciones Unidas intentaban al cierre
de esta edición evitar nuevos ataques del Ejército federal, que ya han causado
gran destrucción.
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