Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Tuzla
El País Miércoles,
29.04.92
El Ejército serbio-federal seguía luchando ayer contra las
fuerzas musulmanas y croatas en Bosnia-Herzegovina, a pesar del ultimátum que
le dirigió la víspera la presidencia de esta república. Las autoridades de
Sarajevo le conminaron a subordinarse al poder civil de este nuevo Estado
soberano o abandonar de inmediato su territorio hacia la nueva república
federal que, bajo el nombre de Yugoslavia, proclamaron el lunes Serbia y
Montenegro. Mientras, la guerrilla serbia prosigue con la violenta expulsión de
musulmanes de las zonas cuyo control ha asumido con el apoyo del Ejército. Camiones
y autobuses con mujeres y niños llegaban ayer continuamente a las ciudades de
Bosnia central y a Tuzla.
En esta ciudad, ejemplo como Sarajevo de la convivencia
étnica, se produjeron los primeros incidentes violentos después de que el
Ejército relevara al comandante de la plaza por otro general conocido por sus
actuaciones en la guerra en Eslovenia y Croacia. Tuzla es una de las pocas
ciudades que aún tiene que tomar el Ejército para unir los territorios ocupados
en Bosnia occidental y Croacia con Bosnia oriental y Serbia. "Esperamos un
ataque, pero la gente está dispuesta a defenderse", señalaba ayer el
portavoz del gobierno local, Evren Halilovic.
La defensa territorial de Tuzla cuenta con numerosos serbios
en sus filas. Halilovic advirtió que un bombardeo de Tuzla, con su inmensa
planta química CHAK, productora de cloro, propileno, fosfatos y combustibles
ligeros, "provocaría una catástrofe peor que la de Bhopal" y
afectaría a toda Bosnia septentrional, partes de Hungría, Austria y, por supuesto,
a Serbia".
Ayer, los combates en Bosanski Brod incendiaron la
refinería de esta localidad por segunda vez en una semana.
Drama humano
El máximo responsable del Alto Comisariado de la ONU para
los Refugiados (ACNUR), el español José María Mendiluce, expresó ayer su
desesperación ante la "falta de conciencia de la comunidad internacional
de las dimensiones del drama humano" que está provocando la guerra en
Bosnia. Ayer eran ya más de 400.000 las personas que han huido de sus hogares y
"esta cifra se incrementa diariamente en entre 20.000 y 30.000".
"Se trata", dijo, "del movimiento de refugiados más grave en
Europa desde la II Guerra Mundial y el más grande del mundo desde el éxodo
kurdo", declaró Mendiluce a EL PAÍS.
"En esta guerra, el desplazamiento de población no es
una consecuencia de los conflictos, sino un objetivo. Eso es ya evidente",
añadió. Mendiluce hizo un desesperado llamamiento de ayuda. "En diez días
nuestros almacenes estarán vacíos y nos quedan fondos para tres semanas. Lo que
aquí sucede nos desborda totalmente".
"Si no nos quieren dar medios financieros que al menos
nos envíen bienes", prosiguió. "Occidente no parece darse cuenta que
el hambre que este conflicto y sus consecuencias económicas van a provocar
acabará afectándole también. El flujo de refugiados continuará hacia Europa.
Las dimensiones de la tragedia superan no ya las posibilidades de ayuda de las
agencias humanitarias, sino también la de los Gobiernos vecinos".
En ciudades como Mostar, bombardeada el lunes durante más de
diez horas ininterrumpidamente por el Ejército federal, y Caplina, ha huído el
75% de la población. Pequeñas ciudades como Gorazde, al este de Sarajevo,
tienen ya 20.000 refugiados con una población de 16.000, y quedan además
aisladas del exterior por el bloqueo de la guerrilla serbia.
Ayer volvió a ser bombardeado por el Ejército la pequeña
aldea de Butmir, vecina a Sarajevo. Allí, varios miles de musulmanes y serbios
aguantan un bloqueo alimenticio total desde hace quince días. Enviada una
misión comunitaria ante la insistencia del Ejército de que los musulmanes
mantenían rehenes a los serbios, éstos declararon que "querían compartir la
suerte de sus vecinos y que los únicos que nos amenazan son esos que nos
bloquean y bombardean".
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