Por HERMANN TERTSCH / AGENCIAS
El País, Madrid /
Sarajevo, 10.05.92
Fuertes combates en la región suroccidental de Mostar y en
el norte de Bosnia-Herzegovina (BiH), sobre todo en Bosanski Brod, demostraron
ayer el nulo eco de la orden de alto el fuego entre fuerzas serbias y croatas
emitida tras el acuerdo para la división territorial de esta república firmado
el miércoles por dirigentes de estas dos etnias en la ciudad austriaca de Graz.
Mostar y el norte son las únicas zonas donde la orden de
alto el fuego podía haber tenido efecto por estar en ellas las fuerzas croatas
directamente controladas por el ala radical herzegovina de la Comunidad
Democrática Croata, cuyo máximo exponente es Mate Boban, firmante del
documento de Graz con el serbio Radovan Karadzic. En los otros frentes y en
Sarajevo, las fuerzas croatas combaten junto con las musulmanas y los serbios
leales a la presidencia bosnia contra la guerrilla serbia y el Ejército
controlado desde Belgrado, porque rechazan los compromisos de división
territorial de Bosnia-Herzegovina que se derivan del acuerdo. Mientras los
combates se cobraban al menos 50 muertos y más de 150 heridos en tan sólo dos
días, el presidente de Croacia, Franjo Tudjman, negaba ayer que los croatas
hayan pactado con los serbios de Bosnia-Herzegovina un acuerdo a expensas de
los musulmanes de esa república, informa Efe. "El encuentro de Graz",
asegura en una carta al senador norteamericano Robert Doyle, "forma parte
del proceso de negociación bajo los auspicios de la CE, en la que ya se ha
acordado preservar la integridad territorial de Bosnia".
En Belgrado, la prensa controlada por el presidente serbio,
Slobodan Milosevic, vertió ayer duras críticas contra los altos mandos del
Ejército destituidos el viernes. "Desde el comienzo de la guerra sucia en
Yugoslavia, ni un general o ministro de Defensa ha estado a la altura de su
deber político y militar", decía un rotativo.
Con esta purga, que trata de hacer al mando militar
principal responsable de la guerra e intenta presentar a Milosevic ante la
opinión pública como el hombre que limpia de comunistas la jefatura militar, el
régimen serbio continúa sus intentos por evitar un aislamiento total. El
principal objetivo es lograr el reconocimiento de la federación
serbio-montenegrina como sucesora legal de la antigua Yugoslavia.
El nuevo hombre fuerte del Ejército, Vuk Obradovic, reiteró
la promesa de retirar a Serbia y Montenegro a todos los soldados nacidos en
estas repúblicas y que sirven actualmente en el Ejército en Bosnia.
Las más prudentes estimaciones cifran en al menos 40.000 los
serbios nacidos en Bosnia enrolados en el Ejército serbio-federal en esta
república y que, con la retirada oficial del Ejército a Serbia y Montenegro,
permanecerán con todas sus armas y con la única salida de integrarse en las
fuerzas territoriales de la autoproclamada República Serbia de
Bosnia-Herzegovina. Ésta cubre ya más del 65% del Estado reconocido internacionalmente.
La autoproclamada República Serbia de BiH desempeña un papel
clave en el acuerdo firmado en Graz. En éste, el líder croata, Mate Boban,
reconoce de hecho a Radovan Karadzic como líder de esta república y su derecho
a controlar la mayor parte del Estado a repartir. A cambio, la parte serbia
reconoce como zona croata a la Herzegovina occidental, fronteriza con Croacia.
En Graz, Boban y Karadzic no lograron un acuerdo sobre la frontera en
Herzegovina. Aunque coinciden en que transcurra por el río Neretva, los croatas
piden toda la ciudad de Mostar. Los serbios quieren los barrios de la margen
izquierda del río.
El acuerdo ha sido condenado por todas las fuerzas leales a
la presidencia de Sarajevo, la totalidad de la comunidad musulmana, una mayoría
de la croata y una minoría serbia.
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