Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
19.12.92
Las elecciones que se celebran mañana en Serbia y
Montenegro parecen abocadas a no dar un ganador en la pugna más vital, la que
libran por el cargo de presidente de Serbia su actual poseedor, Slobodan
Milosevic, y el candidato de la oposición, el primer ministro federal Milan
Panic. Todos los indicios apuntan a que se impondrá la necesidad de una segunda
vuelta a celebrar en el plazo de 15 días. Panic, que cerró el jueves la campaña
con una gran manifestación de cerca de 200.000 personas en Belgrado, ha
calificado estas elecciones como "una decisión entre la guerra y la paz,
entre el ostracismo serbio y su respetabilidad internacional, entre la miseria
y el bienestar".
Está claro que él se considera la segunda opción, y ha
calificado a Milosevic como el gran manipulador de supuestos intereses
nacionales serbios. Panic ha logrado unificar en torno a su candidatura al
gobernante Partido Socialista Serbio (excomunista) y movilizar a la población
insatisfecha con el régimen incluso en ciudades medianas, lejanas a los
sectores urbanos de Belgrado, hostiles a Milosevic.
El presidente de Serbia, por su parte, se ha referido
durante toda la campaña despectivamente a Panic como "el extranjero
ayudado por extranjeros", el "ciclista aventurero" o incluso
"el vagabundo que ahora nos quiere enseñar a los serbios cómo defender
nuestra honra". El aparato de Milosevic, con la televisión como gran
vanguardia de la desinformación y difamación, ha hecho una campaña implacable
contra Panic, acusándole de estar a sueldo de intereses externos. Ha llegado
incluso a sugerir la responsabilidad de Panic en la imposición de sanciones.
Por otra parte, los medios controlados por Milosevic han
mantenido una agobiante campaña de trivialización de los efectos de las
sanciones internacionales. Nuevos inventos, como ayer la presentación por radio
de "nuevas armas de gran potencia de fuego desarrolladas en la industria
nacional serbia" y declaraciones de directores de fábricas sobre los retos
a que se enfrentan con patriotismo para combatir a aquellos que "quieren
poner de rodillas a Serbia", han sido informaciones obligadas en
la última fase de la campaña.
La comunidad internacional ha tomado claro partido por Panic
al que, al menos algunos estadistas ven capaz de acabar con el régimen de
Milosevic, considerado el principal responsable de la guerra en Bosnia y de la
catástrofe en que se hallan inmersos los Balcanes. Ayer, el presidente electo
norteamericano Bill Clinton, hace días los ministros de Asuntos Exteriores de
EE UU y Rusia, Lawrence Eagleburger y Andréi Kozyrev, respectivamente, e
incluso el comité de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU han hecho
campaña activa en favor del millonario.
Panic regresó a su patria de origen llamado por Milosevic
para realzar algo la desastrosa imagen de la Yugoslavia serbio-montenegrina en
el mundo, pero se ha convertido en el mayor peligro que ha tenido que afrontar
su inicial mentor desde que llegó al poder en 1988.
El comité de sanciones de la ONU respondió ayer
favorablemente a la solicitud de Panic de permitir la importación a Yugoslavia
de cerca de 900.000 toneladas de combustible para fines humanitarios. El comité
solicitó a Panic mas datos y una propuesta para fiscalizar el uso de este
combustible y prometió su estudio.
Los problemas de combustible en Serbia y Montenegro parecen
limitarse a las instituciones hospitalarias y benéficas que no cuentan con
dinero necesario para la compra de una gasolina que es fácilmente asequible en
toda la república meses después de la aplicación del embargo.
Ayer, el tráfico por la Voivodina y en Belgrado era casi el
mismo que antes de la guerra. Las gasolineras están abiertas y las colas no
cuentan con más de seis o siete vehículos.
Hace tres meses, las colas ante las gasolineras abiertas
eran kilométricas. Esto es un claro triunfo de Milosevic, que ha logrado burlar
el embargo de forma muy efectiva, ayudado por algunos vecinos.
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