Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
20.12.92
El presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, respondió ayer
desafiante a las continuas muestras del apoyo internacional que recibe su rival
en las elecciones presidenciales de hoy, Milan Panic, así como a las denuncias
sobre la manipulación informativa y las posibilidades de fraude en el
escrutinio. "Serbia no permitirá a nadie la injerencia en sus asuntos
internos", advirtió ayer un comunicado del Gobierno de Milosevic citado
por la agencia serbia Tanjug.
Un día antes de las elecciones, observadores de la
Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE) enumeraron varias
irregularidades en el censo y en el anunciado proceso de recuento que abre
posibilidades para una manipulación masiva del voto. La desaparición del censo
de aquellas personas que boicotearon las anteriores elecciones legislativas,
siguiendo el llamamiento de la oposición, el retraso hasta el día 25 del fin
del escrutinio y el veto impuesto al acceso de los observadores a los sistemas
informáticos de recuento, son algunas de las irregularidades denunciadas.
"En este recuento puede haber más trampa que en un concurso de
prestidigitadores", manifestó ayer un observador. El jefe de la misión de
observación de la CSCE, Jack Zetkulic, condenó "la propaganda insidiosa de
la televisión oficial que ha distorsionado o ignorado el mensaje de la
oposición y apoyado incesantemente al partido gobernante y sus candidatos".
Milosevic y su gobierno reaccionaron con violencia verbal a
estas críticas. Su comunicado acusó ayer a la comunidad internacional de ser
responsable de la guerra y la crisis, y de impedir al régimen serbio la
solución pacífica y justa que éste busca a la crisis. También negó tajantemente
que exista represión de la mayoría albanesa en Kosovo y que fuerzas serbias
hayan llevado a cabo una limpieza étnica contra musulmanes y croatas.
La baza de Panic
Si con su agresivo comunicado Milosevic continuó la campaña
electoral cerrada oficialmente el jueves, Panic hizo otro tanto con una
entrevista concedida a la BBC británica que tuvo ayer gran eco en Belgrado.
Panic aseguró en la misma que tiene garantías de Estados Unidos y Rusia de que
su victoria supondría el inmediato levantamiento de las sanciones impuestas a
Serbia por la ONU.
El presidente de la nueva Yugoslavia serbio-montenegrina,
Dobrica Cosic, anunció ayer "graves turbulencias políticas y
sociales" en Serbia para después de las elecciones, aunque señaló que no
espera que estas acaben en una guerra civil en Serbia como auguran algunos
observadores. Cosic expresó su confianza en que el Ejército acate el resultado
de las elecciones y obedezca sus órdenes incluso si Slobodan Milosevic pierde
las elecciones.
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