Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Zagreb
El País Jueves,
30.07.92
El Ejército serbio-montenegrino se retirará de los
alrededores de Dubrovnik, ciudad adriática que asedia y bombardea desde hace
diez meses, en caso de cumplirse el acuerdo firmado ayer por mandos militares
croatas y serbio-montenegrinos a bordo de un buque de guerra británico situado
en aguas internacionales adriáticas.
El acuerdo, auspiciado por la Comunidad Europea y las
fuerzas de protección de las Naciones Unidas (Unprofor) y firmado a bordo de la
fragata británica Avenger, pondrá fin al asedio a esta ciudad
medieval amurallada, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco, y cuya
destrucción parcial bajo las bombas serbias indignó al mundo. El Avenger es
uno de los buques enviados al Adriático para vigilar el cumplimiento del
embargo impuesto a Serbia y Montenegro por la ONU.
Las fuerzas serbio-montenegrinas aceptan así su retirada de
los entornos montañosos de Dubrovnik, en los que han sufrido en los últimos dos
meses serios reveses militares ante el avance de las unidades de defensa
croata.
El acuerdo permitirá el comienzo de las obras de
reconstrucción de los edificios afectados por el bombardeo en gran parte
monumentos histórico-artísticos. No obstante, gran parte de los pueblos
costeros que abandonarán las fuerzas ocupantes han sido destruidos.
Ayer, la capital de Bosnia-Herzegovina, Sarajevo, volvió a
ser atacada por las fuerzas serbias que sitian la ciudad desde hace ya casi
cuatro meses.
Mientras, ayer en Londres, el dirigente de la guerrilla
serbia de Bosnia, Radovan Karadzic, describía ante la televisión sus
intenciones de cantonización forzosa como un plan para hacer allí "otra
Suiza", llegaban a Zagreb noticias alarmantes sobre nuevas operaciones de
limpieza étnica por parte de sus fuerzas.
La ciudad de Bihac, uno de los enclaves más densamente
poblados por musulmanes del norte de la república era nuevamente bombardeada y
se perfila como el próximo gran objetivo de depuración étnica -expulsión de los
habitantes no serbios- en la estrategia militar de Karadzic.
Nuevo éxodo
Funcionarios de la Alta Comisaría de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR) han advertido que si la comunidad internacional no
logra frenar la política de limpieza étnica que aplican las fuerzas serbias en
las zonas ocupadas de Bosnia, al menos otros 400.000 refugiados se pondrán en
movimiento en las próximas semanas y meses hacia el norte, agudizando aún más
el gravísimo problema.
Las denuncias hechas por la ACNUR, ayer en Ginebra, de los
chantajes de que es objeto esta organización humanitaria por parte de las
fuerzas serbias para facilitar la "limpieza étnica" de regiones
bosnias no se espera que tengan excesiva repercusión sobre los responsables que
insisten en que los refugiados abandonen "voluntariamente" sus
hogares y pertenencias. En los controles serbios para salir de Bosnia, los
refugiados son despojados de aparatos de radio, televisores y relojes y de toda
cantidad que supere los 200 marcos alemanes (unas 12.000 pesetas).
En la ciudad de Karlovac y en la propia Zagreb, miles de
refugiados de Bosnia-Herzegovina expulsados en su mayoría del noroeste de la
república acampan en parques e instalaciones públicas sin la menor idea sobre
su futuro inmediato.
Por otra parte, un convoy de 21 camiones de las Naciones
Unidas, con alimentos para la población de la asediada capital bosnia, logró
llegar anoche a Sarajevo desde Split en un nuevo intento de crear un corredor
por tierra para un suministro más completo que el del puente aéreo actualmente
en marcha.
No hay comentarios:
Publicar un comentario