Por HERMANN TERTSCH
El País, Zagreb,
16.01.92
Alemania expresó ayer en Zagreb su voluntad de convertirse
en potencia protectora del nuevo Estado independiente de Croacia que, junto a
Estovenia, fue reconocido internacionalmente por la Comunidad Europea (CE) y
otros países del continente. El Gobierno federal, dependiente de Serbia, acusó
ayer a la CE de violar el derecho internacional con el reconocimiento de
Croacia y Eslovenia, pero se mostró dispuesto a buscar una solución pacífica
del conflicto.
La emoción generalizada de los croatas por el ingreso
oficial de su país en la escena internacional no hacía olvidar que, tras dos
semanas de paz relativa, de nuevo soplan vientos de guerra con serio peligro de
que se extienda esta vez a la república de Bosnia-Herzegovina. "Creo que
es tarde para impedir la guerra en Bosnia-Herzegovina", manifestó ayer a
EL PAÍS Zlatko Goldstein, presidente de la comunidad judía, ex partisano y gran
conocedor de la situación yugoslava. El embajador extraordinario de Bonn, Klaus
Peter Kleiber, anunció en la ceremonia de establecimiento de relaciones
diplomáticas entre ambos países y en presencia del presidente croata, Franjo
Tudjman, que la firme posición alemana en favor de la independencia y soberanía
croata "no está dirigida en contra de ningún país ni nación alguna, sino
contra la agresión del Ejército federal yugoslavo y la actual dirección de
Serbia, que eligieron la vía de la guerra para solucionar la crisis
yugoslava". "Deben saber que esa vía no alberga expectativas",
apostilló.
Kleiber, que inauguró ayer la Embajada de Alemania en
Zagreb, anunció que su país "va a ayudar a Croacia en la reconstrucción e
intervendrá ante otras naciones para que hagan lo propio".
Un gran día
El embajador alemán manifestó que Croacia se ha comprometido
a respetar los derechos humanos, incluidos los de las minorías y que el
reconocimiento de este Estado es "una decisión en favor de los valores
europeos comunes, de los derechos humanos, de la inviolabilidad de las
fronteras y del derecho a la autodeterminación. Es un gran día para Croacia y
también un bonito día para Alemania".
Muchos habitantes de Zagreb colocaron ayer velas en sus
ventanas y durante las primeras horas de la noche se oyeron ráfagas y disparos
de combatientes enardecidos por el reconocimiento internacional de la
república, pese a la petición del primer ministro, Franjo Greguric, que había
demandado moderación en recuerdo del sufrimiento de muchos croatas.
La alegría que reinaba ayer en Croacia tras la larga espera
a su reconocimiento, que muchos seguían dudando se fuera a producir ayer, se
vio empañada por los temores a una nueva escalada de la guerra.
Tres guardias nacionales croatas murieron ayer en Karlovac
por disparos de un francotirador apostado en las líneas del Ejército federal.
Pero los temores a un nuevo estallido bélico se fundan ante
todo en los cada vez más abiertos intentos de Serbia y Croacia de repartirse el
territorio de Bosnia-Herzegovina, no reconocida ayer por la CE a pesar de
haberlo solicitado. El presidente de esta república, el musulmán Alia
Iztebegovic, viajó sin éxito a París para intentar lograr un reconocimiento que
garantice la inviolabilidad de sus fronteras.
En Zagreb, un grupo influyente en el Gobierno de dirigentes
originarios de la región croata de Herzegovina, solicitan su anexión a Croacia
en contra de la opinión de amplios sectores croatas. Los croatas en la región
de Herzegovina occidental anunciaron la creación de milicias propias para hacer
frente a la masiva presencia del Ejército serbio-federal en esta región como en
toda Bosnia-Herzegovina. Zvonko Lerotic, asesor del presidente Tudjman, ha
atacado públicamente a los croatas que defienden la supervivencia de
Bosnia-Herzegovina por entender que esta república se ha convertido en la base
del Ejército para sus operaciones contra Croacia.
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