Por HERMANN TERTSCH / AGENCIAS
El País, Zagreb /
Belgrado, 17.01.92
Una celebración entusiasta, a pesar de los llamamientos del
Gobierno a la introspección y al recuerdo a los caídos, y la convicción de que,
aunque continúe la guerra, el país ha entrado en una nueva fase de su historia
dominaron en Zagreb la primera jornada tras el reconocimiento internacional de
Croacia, especialmente de la CE. Entretanto, representantes serbios y de la
minoría serbia en la república de Bosnia-Herzegovina condenaron ayer a la
Comunidad por lo que consideran una violación flagrante de la carta de la ONU.
Danke, Deutschland (Gracias, Alemania), una empalagosa
canción de entusiasmo germanófilo repetida una y otra vez por televisión,
demostraba el sincero agradecimiento de la población croata a Alemania y el
desastre político de aquellos Gobiernos occidentales que intentaban frenar un
aumento de la influencia alemana en la región con su defensa implícita del
régimen serbio. El resultado es una autoridad y un prestigio de Alemania sin
precedentes en la región. El embajador extraordinario alemán, Klaus Peter
Kleiber, había declarado el miércoles que Alemania fiscalizará el respeto del
Gobierno croata a las minorías, y especialmente a la serbia, pero calificó
abiertamente a "la dirección actual de Serbia y al Ejército
yugoslavo" como los agresores en la guerra, de los cuales Croacia ha de
ser defendida "en nombre de los valores europeos comunes".
La reacción de Belgrado al reconocimiento internacional
consistió en una protesta resignada en el tono contra "la violación del
derecho internacional" cometida por la CE, pero el alto el fuego se
mantuvo en términos generales. Algunas granadas de mortero caídas en Vinkovci y
Osijek, unos obuses de tanque disparados contra las posiciones croatas en Zadar
y algún otro incidente de tono menor no supusieron, como muchos temían, el
principio de una nueva ofensiva serbio federal.
Las fisuras que la cuestión balcánica está creando en todas
las alianzas internacionales son cada vez más evidentes. Macedonia, la
república meridional yugoslava, no fue reconocida por la CE, pese al dictamen
positivo de la Comisión de Arbitraje comunitaria, debido a la fiera oposición
de Grecia a la existencia de un Estado vecino que lleve tal nombre.
Las autoridades macedonias han rechazado toda sugerencia de
cambiar el nombre. Sin embargo, el reconocimiento de Macedonia por parte de
terceros países, como Bulgaria, ha provocado ya un serio enfrentamiento entre
Sofía y Atenas. El Gobierno griego llamó al encargado de negocios búlgaro y
declaró que la decisión de Sofía de reconocer a Macedonia "tiende a
desestabilizar los Balcanes.
Los presidentes griego, Constantino Mitsotakis, y serbio,
Milosevic, se reunieron ayer en la capital griega, donde afirmaron que una
solución justa al conflicto implica la continuación de la existencia de
Yugoslavia. Mitsotakis declaró que el reconocimiento de Eslovenia y Croacia
como Estados independientes por parte de la CE y otras naciones "no ha
borrado del mapa a Yugoslavia, que continúa existiendo como país". Además,
Mitsotakis expresó su esperanza de que Turquía no reconozca a Macedonia como
república independiente.
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