Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Ginebra
El País Sábado,
05.09.92
Las autoridades de Bosnia-Herzegovina consideran que puede
ser ya tarde para crear los campos de refugiados necesarios para que las
200.000 personas que viven hoy a la intemperie en su territorio puedan
sobrevivir al invierno. Fuentes de la delegación de Bosnia en el Comité sobre
Ayuda Humanitaria, reunido en Ginebra, mostraron ayer su profundo pesimismo
ante la suerte de estas personas, las más desafortunadas de los más de 2,7
millones de refugiados de la extinta Yugoslavia. "Temo que hemos perdido
la carrera contra el tiempo", manifestó Zlatko Hurtic, miembro de la
delegación bosnia.
La presidente de la Alta Comisaría de la ONU para los
Refugiados (ACNUR), la japonesa Sadako Ogata, lanzó ayer un llamamiento a los
países miembros a entregar los 434 millones de dólares necesarios para
operaciones imprescindibles para salvar a los refugiados.
A las dificultades técnicas de transporte de enormes
cantidades de mercancías necesarias para dar refugio, combustible, alimento y
asistencia sanitaria a los refugiados, y a los problemas para la movilización
urgente de fondos, se une ahora el duro revés que supone para el puente aéreo a
Sarajevo el derribo de un avión italiano con ayuda humanitaria.
Expertos en Ginebra señalan que las organizaciones
humanitarias no pueden sustituir el puente aéreo con convoyes terrestres para
Sarajevo.
Dos semanas de plazo
"Tenemos 15 días, con suerte un poco más, para crear
campos de refugiados, sobre todo de habitáculos prefabricados en las regiones
de Tuzla, Bihac, Zenica y Travnik, donde se concentra el mayor número de los
refugiados que viven en las calles o parques. Después será tarde y se habrá de
optar entre dejarlos morir o enviarlos a Europa central", manifestó
Hurtic. Esta segunda opción supondría fomentar la limpieza étnica de las
fuerzas serbias de Radovan Karadzic.
La inminente llegada del invierno supone "un nuevo
frente bélico" para los bosnios, según el viceprimer ministro Zlatko
Lagumdjica, quién advirtió que "esta guerra puede causar aún más muertos
que los habidos por la agresión que sufre Bosnia, que superan los
100.000".
Las urgentísimas ayudas necesarias para los 2,7 millones de refugiados
en el territorio de la antigua Yugoslavia, la mitad de ellos en Bosnia, impone
una nueva prueba a la ACNUR.
Lagumdjica insistió en que el próximo invierno no sólo
peligrará la vida de aquellos que hoy viven a la intemperie en las zonas citadas
sino también la de otros muchos centenares de miles de bosnios, entre ellos los
habitantes de Sarajevo. "Quedan pocas casas con cristales intactos. Se
requieren nueve millones de metros cuadrados de cristal para que las viviendas
protejan del frío".
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