Por HERMANN TERTSCH
El País, Praga,
31.12.92
Checoslovaquia muere esta medianoche, y de sus cenizas
surgirán dos Estados: la República Checa, con capital en Praga, y Eslovaquia,
con capital en Bratislava. Durante 74 años, los dos pueblos vivieron en paz.
Ahora se separan sin violencia. Ésa es su principal victoria, que no siguen el
ejemplo de la atormentada Yugoslavia. El país se rompe por decisión de sus
principales líderes políticos, el checo Václav Klaus y el eslovaco Vladímir
Meciar. Pero los ciudadanos no han tenido oportunidad de pronunciarse en
referéndum. Las señas de identidad del viejo Estado desaparecen estos días a
marchas forzadas. El nombre de Checoslovaquia apenas se adivina ya en los
rótulos de comercios y edificios oficiales.
A partir de esta medianoche, cada Estado se apropiará de una
parte del himno nacional, se repartirán las instalaciones de las embajadas, se
pondrá un sello diferente en los pasaportes (que cambiarán por completo al
renovarse). Los militares tendrán que decidir a qué Ejército se incorporan.
Durante seis meses, la moneda será común.
No hay comentarios:
Publicar un comentario