Por HERMANN TERTSCH
El País, Salamanca,
25.07.92
El presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors,
anunció ayer en Salamanca nuevos esfuerzos para acercar el proceso de
construcción europea a las opiniones públicas de los Estados miembros y
fortalecer la tendencia favorable a la ratificación de los acuerdos de
Maastricht tras el revés sufrido por el resultado negativo del referéndum en
Dinamarca. Parte integral de esta nueva política "para acabar con el
distanciamiento habido", dijo, son los seminarios como el que, bajo el
título de Europa y el Sur, concluyó ayer en la ciudad del Tormes, y
en el que se estudiaron diversos problemas que acechan a la construcción
europea en su relación con el hemisferio sur y especialmente la ribera
meridional del Mediterráneo.
Durante dos días, Delors reunió y escuchó en la sede del
rectorado de la Universidad de Salamanca a 12 intelectuales europeos y
magrebíes -entre ellos, los españoles Juan Luis Cebrián, consejero delegado del
grupo PRISA, y el escritor y ex ministro de Cultura Jorge Semprún-, debatir
cuestiones como la inmigración a Europa desde el Magreb, los efectos del
conflicto de Oriente Próximo sobre la estabilidad en el Mediterráneo y en
Europa meridional, y la relación entre modernidad, Estado democrático y laico y
el islam y la cooperación con Latinoamérica y el África subsahariana.
Pensamiento elitista
Delors anunció nuevos seminarios de este tipo, que, según
espera, ayuden a eliminar la impresión en algunas opiniones públicas de que el
proceso de construcción europea es fruto del pensamiento elitista de
funcionarios y políticos europeístas. Juan Luis Cebrián destacó al final del
seminario el valor de esta iniciativa del presidente de la Comisión Europea.
En el encuentro Europa y el Sur, la inmigración al Viejo
Continente se convirtió en cuestión capital por su potencial conflictivo, e
incluso desestabilizador, en los países europeos y por las previsiones
expuestas sobre su crecimiento. "Lo peor aún lo tenemos por delante",
resumió Delors en los debates mantenidos por la mañana a puerta cerrada.
El 60% de la población magrebí tiene menos de 20 años y
entrará próximamente en el mercado del trabajo. Egipto es otro de los países
con una inmensa población juvenil que, de no crearse un mercado laboral interno
que pueda absorberla, desarrollará una ingente presión migratoria hacia el
Norte, hacia Europa. De ahí que, según opinión coincidente, sea imprescindible
una política de inversión comunitaria en estos países.
Según Adelatif Juahri, ex ministro de Finanzas y actual
presidente del Banco de Comercio Exterior de Marruecos, los países de ambas
riberas del Mediterráneo deben hacer un urgente esfuerzo común por afrontar
esta crisis, que no sólo es política y social, sino también de civilización.
Delors rechazó que la CE aplique una política egoísta y
de puertas cerradas para los refugiados del foco más agudo de
conflicto en la actualidad en la periferia de la Comunidad, que es la guerra en
el territorio de la disuelta Yugoslavia y especialmente Bosnia. Según el
presidente de la Comisión, la CE no sólo lleva el mayor peso de la ayuda
humanitaria hacia esta región balcánica, sino que "en los próximos
días", y a instancias del canciller alemán, Helmut Kohl, "tendrá que
establecer medidas comunes al respecto. Se plantea la necesidad de acoger
temporalmente a refugiados para alejarlos de la zona de guerra".
Delors quiso diferenciar entre refugiados e inmigrantes,
pero también advirtió que movimientos migratorios los ha habido siempre en la
historia, y pensar que son evitables es un trágico error, patrimonio de la
extrema derecha. Se pueden limitar y reconducir con generosidad. Pero es
imposible crear un cordón sanitario.
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