Por HERMANN TERTSCH
El País, Bucarest,
29.09.92
Los resultados provisionales de las elecciones celebradas el
domingo en Rumanía revelaban ayer que el presidente Ion Iliescu, que obtuvo el
47% de los sufragios, según datos no oficiales, seguirá con práctica seguridad
en el cargo tras la segunda vuelta, que se celebrará el próximo día 11 de
octubre. La claridad en la opción presidencial contrasta con los resultados de
las elecciones al Parlamento bicameral, que establecen un fraccionamiento que
hará extremadamente difícil la consecución de un Gobierno estable.
Si ningún partido es capaz siquiera de formar un núcleo
sólido para una coalición, las negociaciones que se abrirán en los próximos
días parecen abocadas a tener serios problemas. El gran derrotado de las
elecciones, además de los rivales de Iliescu en la carrera por la presidencia,
es el ex primer ministro Petre Roman, quien con su enfrentamiento con el
presidente y antiguo aliado Iliescu y la escisión en el antiguo Frente de
Salvación Nacional (FSN) intentó captar al antiguo aparato del Partido
Comunista (PC) en favor de una opción reformista.
Los resultados han demostrado que ante este dilema, el
aparato del antiguo PC ha optado por unirse a Iliescu, cuya presencia en la
jefatura del Estado considera una garantía frente a posibles revanchas o
investigaciones sobre sus actividades en el pasado.
Una nota positiva, en un resultado considerado en general
como un grave revés al proceso democrático y a la implantación de mecanismos de
economía de mercado, es el voto relativamente escaso a las fuerzas
ultranacionalistas de extrema derecha.
Las elecciones se celebraron, según confirmaron los
observadores del Consejo de Europa y otros parlamentarios, entre ellos cuatro
españoles, sin mayores incidentes e irregularidades. La Convención Democrática,
que había albergado esperanzas de romper con el inmovilismo que en todos los
comicios ha demostrado la Rumanía agraria, aceptó ayer como legítimos los
resultados y reconoció que no se habían producido irregularidades que afectaran
a los resultados.
La Rumanía no urbana volvió a decidir los resultados de unas
elecciones a las que nadie podrá ya poner objeciones para frenar la integración
del país en organismos internacionales como el Consejo de Europa. Algunos de
los dirigentes derrotados en los comicios hablaron ayer de "un día muy
grave y triste para Rumanía".
Desinformación y miedo
Sin embargo, las elecciones han dejado en evidencia que por
muchas y diversas causas -desinformación, miedo al futuro, subida de precios
por la liquidación de subvenciones y la presión implícita o explícita del
superviviente aparato comunista en el medio agrario-, sectores mayoritarios de
la población rumana temen dar su voto a las opciones netamente favorables de
las reformas y la democratización. El partido de Iliescu, el Frente Democrático
de Salvación Nacional (FDSN), en el que está integrado un núcleo conservador
del aparato del antiguo PC, y que se escindió del FSN de Petre Roman, se
convirtió en la fuerza mayoritaria con un 23%, seguido de la coalición de la
Convención Democrática, formada por diecisiete partidos de la oposición
encabezados por el Partido Nacional Campesino.
El FSN de Roman se hizo con tan sólo el 10%; la Unión
Democrática Húngara de Rumanía con el 9,5%, y los dos partidos
ultranacionalistas de extrema derecha, el de la Unidad Nacional Rumana (PUNR) y
el de la Gran Rumanía (PRM), con el 8,5% y 3,8%, respectivamente.
El Partido Nacional Liberal (PNL) de Radu Campeanu quedó
reducido a la marginalidad con el 4% alcanzado.
Sin mayoría absoluta
Con el 47%, Iliescu no logró la mayoría absoluta requerida
en la primera vuelta para prolongar su presidencia, pero dejó descolgado y sin
posibilidad alguna a su principal rival, el rector de la Universidad de
Bucarest y candidato de la coalición de oposición Convención Democrática, que
sólo logró el 31,3%. Con los votos del nacionalismo radical del Partido de
Unidad Nacional Rumana (PUNR), que consiguió el 11% de los votos para su
candidato y líder Georghe Funar, Iliescu contará con la mayoría necesaria.
Funar ya anunció que recomendará el voto a Iliescu.
Cais Traian Dragomir, el candidato a la presidencia del FSN
de Petre Roman, quedó en un desastroso 4,7%.
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