Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
13.01.93
La nueva contrapropuesta ofrecida ayer por el líder de los
radicales serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, que ayer aceptó in
extremis y con condiciones la oferta de los copresidentes de la
conferencia de paz, no era sino la que siempre ha presentado, que es la creación
de una sola región serbia, territorialmente continua, que en su momento pueda
decidir su ingreso en la llamada "federación yugoslava". Que la
presentara evocando similitudes con "la autonomía de Quebec" o de los
"cantones suizos" no es sino un pequeño regalo para la galería tan
atenta a hacer exégesis de los cambios del psiquiatra y líder del aparato
político-militar serbio en Bosnia. Tan sólo un día antes, parte de la prensa
internacional había reseñado exultante que "Milosevic aprueba el plan de
paz de los mediadores internacionales". Milosevic no había dejado pasar la
oportunidad de presentarse como "mediador que haría esfuerzos por hacer
entrar en razón a los radicales liderados por Karadzic".
En realidad, Milosevic podía obligar a Karadzic a aceptar el
plan que tan razonable considera. La amenaza de cortar los suministros de
combustible, armas y oficiales, el apoyo logístico y el servicio de retaguardia
que presta desde un principio de la guerra la Serbia de Milosevic a las fuerzas
de Karadzic sería argumento suficiente para que este aceptara el plan. Después
podía concentrarse en ganar tiempo para concentrar en sus provincias las armas
y esperar a tiempos mejores para violar estos acuerdos y establecer la unidad
territorial serbia en Bosnia que requiere para sus planes de anexión a la Gran
Serbia.
Caudillo impuesto
Es probable, sin embargo, que los esfuerzos de Milosevic por
convencer a Karadzic no fueran tan exhaustivos. Milosevic sabe como el caudillo
por él impuesto a los serbios de Bosnia que la unidad territorial ahora
existente le ha costado a sus fuerzas mucha sangre. Restablecerlo más tarde en
un asalto sobre una provincia, la de Gradacac, bajo control croata, que no
escatimaría esfuerzos en armarse y tendría el apoyo para ello de la fronteriza
Croacia podría resultar imposible.
Entonces la Krajina en Croacia y la región de Banja Luka,
ambas ocupadas por las fuerzas serbias, sin vínculos con Serbia tendrían que
abrirse para sobrevivir a su entorno económico antiguo y lógico que son Croacia
y Bosnia Central. Se reanudarían los contactos y lazos interétnicos y con ellos
llegaría el adiós al sueño tribal y a la dictadura de las bandas que, dirigidas
por gentes como Karadzic, ha creado Milosevic en estas zonas.
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