Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid /
Zagreb, 13.08.92
GUERRA EN LOS BALCANES
Las Naciones Unidas intentaban ayer evitar la expulsión
hacia Croacia, por parte de los serbios de Bosnia-Herzegovina, de unos 28.000
musulmanes de Cazinska Krajina, una región de Bosnia septentrional. Sería la
mayor operación de limpieza étnica desde que comenzó la deportación
sistemática de la población no serbia de los territorios ocupados. Fuentes de
la ONU aseguraron ayer que tal vez sea ya demasiado tarde para detener el éxodo
forzoso, aseguró Peter Kessler, portavoz de la Alta Comisaría de las Naciones
Unidas para los Refugiados (ACNUR). Según el ACNUR, las fuerzas serbias han
solicitado su mediación y ayuda para esta deportación, en un nuevo intento por
implicar al organismo internacional en la depuración étnica de los territorios
bajo su control.
El principal responsable del ACNUR para los territorios de
la antigua Yugoslavia, el español José María Mendiluce, calificó de nuevo esta
actitud de "chantaje intolerable". Tras la deportación hacia Croacia
de 8.000 habitantes musulmanes de Bosanski Novi, hace dos semanas, en la que
las fuerzas serbias obligaron a participar a la ACNUR bajo la amenaza de que, en
caso de no hacerlo, corrían peligro las vidas de los musulmanes a expulsar,
Mendiluce ya había dado la voz de alarma ante la comunidad internacional.
"Si les ayudamos a salir, estamos ayudándoles a ellos (a los serbios) a
realizar la limpieza étnica. Si no les ayudamos, se crea una peligrosa
situación para los refugiados", añade Mendiluce.
Chantaje
Ya a finales de julio, el director de la oficina de Zagreb
de la ACNUR, Jean Claude Concolato, se declaró "indignado" por estos
"chantajes de las autoridades serbias en Bosnia". Ya entonces se
perfilaba esta nueva política de las fuerzas lideradas por Radovan Karadzic de
utilizar a la ACNUR para dar mayor efectividad y rapidez a su política de
depuración étnica, tras haber utilizado a las Fuerzas de Protección de la ONU
(Unprofor) para completar, bajo el pasivo control de las fuerzas
internacionales, la operación en los territorios ocupados en Croacia de
Eslavonia oriental, Baranja y zonas de la Banija.
La efectividad con que las fuerzas serbias llevan a cabo esta
limpieza étnica amenaza con convertirse en un incentivo para las autoridades
serbias en Kosovo, donde el 90% de la población es albanesa, y las tentaciones
serbias de forzar una deportación masiva hacia Albania, constantes.
El primer ministro de la autoproclamada república de Kosovo,
Bujar Bukoshi, advirtió ayer en Viena que la guerra en su tierra se hará
inevitable si la conferencia internacional que se celebra en Londres a partir
del próximo día 24 no aprueba un plan global para restituir sus derechos y
libertades a la mayoría albanesa.
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