Por HERMANN TERTSCH
El País Jueves,
08.10.92
La caída de Bosanski Brod en manos de las fuerzas serbias
supone un durísimo revés militar para los ejércitos croata y bosnio. Al menos
para este invierno, fracasan sus operaciones para cortar el corredor que une a
Serbia con las regiones de Bosnia septentrional y Croacia central. Las
posibilidades de restablecer a corto plazo una cabeza de puente al sur del río
Sava tras su retirada el martes hacia la margen septentrional son prácticamente
nulas. El corredor es vital para el suministro desde Serbia de alimentos,
combustible y armamento a estas regiones, que, pese a todas las aseveraciones
contrarias de Belgrado, sigue siendo continuo e intenso. Su importancia
estratégica es ahora aún mayor a la vista del posible cierre del espacio aéreo
sobre Bosnia-Herzegovina.
Las fuerzas croatas y bosnias habían roto el corredor en
varias ocasiones. En mayo pasado, su avance parecía decisivo cuando, debido a
las amenazas de la ONU de imponer sanciones a Zagreb por la cooperación de sus
fuerzas regulares con las milicias bosnias, llevaron al presidente croata
Franjo Tudjman a ordenar la retirada de sus blindados y artillería pesada de
ese frente. Poco después éste quedaba colapsado y las fuerzas serbias se hacían
con casi toda Bosnia septentrional. La caída de aquel frente coincide
-principios de junio- con el comienzo de las grandes matanzas en la zona y la
creación de los campos de detención serbios.
Ante la inminente llegada del duro invierno bosnio, esta
victoria serbia, lograda con el apoyo de su monopolio aéreo en esta guerra,
debe reforzar la alicaída moral del Ejército serbio en otros frentes en los que
está lejos de dominar la situación. Reveses en la región oriental de Gorazde y
Visegrad, con numerosas bolsas de resistencia musulmana en los montes cercanos
al río Drina, muestran las dificultades halladas para aplicar su superioridad
teórica incluso en zonas tan cercanas a la república serbia.
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