Por HERMANN TERTSCH
El País, Madrid,
22.10.92
GUERRA EN LOS BALCANES
Los primeros enfrentamientos armados de gravedad entre
musulmanes y croatas, que estallaron a principios de esta semana en Vitez y
Travnik, en Bosnia occidental, eran previsibles. La tensión entre el Ejército
bosnio, a las órdenes del Gobierno de Sarajevo, y el Consejo de Defensa Croata
(HVO), al mando del ultranacionalista croata de Herzegovina Mate Boban, crece
desde hace meses. La rápida retirada de las fuerzas croatas de Bosanski Brod, la
abierta confraternización de las fuerzas serbias que asedian Sarajevo con
unidades del HVO en el barrio de Stup y la pasividad de los croatas en el
frente suroccidental del monte Igman, donde cuentan con el potencial militar
para romper el bloqueo serbio a la ciudad, son indicios de que Boban, y con él
el presidente croata, Franjo Tudjman, quieren o tienen un acuerdo con los
serbios de Radovan Karadzic. Forma parte de las negociaciones de Croacia con
Serbia para una repartición de Bosnia-Herzegovina, fin último de
la cantonalización étnica. Esta política se realiza a espaldas de la
mayoría musulmana, de la mayoría de los croatas bosnios que viven desperdigados
por toda la república y de muchos serbios, partidarios de vivir en una
comunidad multiétnica.
Supuesto golpe
Coincide con los combates una campaña lanzada por los medios
croatas sobre un supuesto golpe de Estado en el que el vicepresidente bosnio,
Eyup Ganic, habría arrebatado el poder al presidente, Alija Izetbegovic. Tanto
Ganic como Izetbegovic han desmentido esta información.
Son conocidas las diferencias entre ambos respecto a la
política de defensa y negociación. Ganic es partidario de una política mucho
más decidida, convencido de que la comunidad internacional aceptará la división
de Bosnia-Herzegovina si las fuerzas gubernamentales no tienen la fuerza para
impedirlo.
El robo por parte del HVO de partidas de armas que el
Gobierno bosnio compra o recibe es ya sistemático en la Herzegovina occidental.
La confiscación de un cargamento llegado a Zagreb con destino a Bosnia en un
avión iraní es tan sólo un caso, presentado por Croacia como acto ejemplar de
respeto a un embargo que su Gobierno viola a diario.
Como la comunidad internacional ha aceptado como bagaje
negociador de los serbios sus conquistas militares, Croacia está tentada a
imitar a su enemigo. Debe quedar claro para Zagreb que, si se une a Serbia en
la destrución de Bosnia, también compartirá las sanciones.
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