Por HERMANN TERTSCH
Enviado Especial a Sarajevo
El País Martes,
16.06.92
GUERRA EN LOS BALCANES
El engañoso alto el fuego que ayer vivió durante unas horas
de falsa esperanza Sarajevo se había convertido ya a media tarde en una trampa
mortal para aquellos habitantes de la capital bosnia que se habían aventurado a
salir a la calle para conseguir pan -el bien más preciado, así como casi el
único alimento disponible-. Los francotiradores serbios habían encontrado un
perfecto blanco para sus ejercicios de tiro con objetivo real.
Tres ciudadanos muertos y una decena de heridos constituían
al caer la noche el balance provisional de las violaciones del alto el fuego
que había sido anunciado desde el viernes por la guerrilla y el Ejército
serbio, y al que se habían adherido las tropas del Gobierno de
Bosnia-Herzegovina. Tras una mañana relativamente tranquila, a media tarde, un
ataque de la artillería serbia contra un barrio cercano al aeropuerto y el
movimiento de tanques del Ejército en esta zona hicieron temer una nueva
ofensiva federal en la capital bosnia.
LOS COMBATES PARALIZAN LA ACCIÓN HUMANITARIA EN SARAJEVO
Un nuevo ataque federal
significaría el fracaso de los intentos de la ONU por reabrir el aeropuerto y
permitir así la llegada de ayuda humanitaria para la desesperada población,
sitiada desde hace más de dos meses.
Los francotiradores, que dominan el centro de la ciudad
desde los barrios altos de Brajkovac, se aprovecharon de que la falta de
actividad artillera por la mañana indujo a la población a salir a las calles en
busca de pan y con la esperanza de encontrar algún otro alimento.
Uno de los muertos, un hombre de mediana edad, yacía en
pleno centro ocho horas después de ser abatido, dada la imposibilidad de
evacuar la zona, muy expuesta a las miras telescópicas de los guerrilleros
serbios. A última hora de la tarde de ayer comenzaron a caer también granadas
de mortero y proyectiles de artillería. Fuego de ametralladoras pesadas volvían
a sonar por el estrecho valle del río Miljacka que baña la ciudad.
El alto el fuego había entrado en vigor a las seis de la
mañana, tras ser ratificado en el cuartel general de las fuerzas de la ONU por
dirigentes de las partes contendientes. El mantenimiento del mismo es la
primera condición para entrar en la segunda fase de la operación lanzada por la
ONU para reabrir el aeropuerto.
Concentración de armas
La segunda fase es la concentración de todas las armas pesadas
de los contendientes en un número de puestos de verificación aún no determinado
en los que observadores de los cascos azules puedan fiscalizar su uso.
Los expertos franceses y canadienses volvieron ayer al
aeropuerto tras una primera inspección realizada el domingo. Esta había
demostrado que, técnicamente, el aeropuerto está en condiciones de ser abierto
sin mayor dilación. Ayer, la operación humanitaria lanzada por el gobierno de
Francia, que había tenido un pequeño éxito inicial al lograr introducir en
Sarajevo tres toneladas y media de medicinas y alimentos fue paralizada por la
guerrilla serbia.
Las fuerzas serbias habían retenido al convoy francés durante
una semana y sólo había permitido la entrada en la ciudad de dos de los catorce
camiones a cambio de la entrega a sus fuerzas de tonelada y media de la ayuda
que transportaba y el almacenaje del resto en Kiselja, una localidad a unos 30
kilómetros de Sarajevo. Cuando el domingo la organización del convoy quería
repetir la operación fue retenida en Ilidza, un barrio residencial de Sarajevo
en manos de la guerrilla.
El comandante de la Defensa Territorial bosnia, Dervo
Harbinja, manifestó ayer a EL PAÍS que sus fuerzas están totalmente controladas
y aseguró que han cumplido estrictamente el alto el fuego.
Por otra parte, los ministros de Exteriores de la CE,
reunidos en Luxemburgo, aplazaron nuevamente el reconocimiento de la república
de Macedonia a petición de los representantes griego y francés.
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