Por HERMANN TERTSCH
El País, Sarajevo,
06.03.92
La advertencia del líder del Partido Democrático Serbio,
Radovan Karadzic, de que cualquier intento de oponerse a la división étnica de
Bosnia-Herzegovina supone la guerra civil, no evitó que horas después decenas de
miles de ciudadanos de Sarajevo -serbios, croatas y musulmanes- salieran ayer a
la calle a exigir paz, tolerancia y convivencia multiétnica y cultural. Karadzic
advirtió a la comunidad internacional y sobre todo a la CE que
"cualquier repetición de sus terribles errores" como, según él, sería
el reconocimiento internacional de Bosnia-Herzegovina, provocaría el caos en
esta república, y que su partido no sería capaz de controlar a la comunidad
serbia. "Si la CE continúa con su política nadie podrá evitar la guerra
civil", añadió.
"Yo no soy el jefe de los serbios en
Bosnia-Herzegovina, soy su esclavo", declaró después a EL PAÍS al tiempo
que aseguraba que la radicalización de la comunidad serbia es constante debido
a la "coalición violenta entre musulmanes y croatas", y supera en
mucho todas las posturas de los líderes de su partido.
Al mediodía había llegado a Sarajevo el enviado especial de
la ONU, Cyrus Vance, para entrevistarse con los dirigentes de los tres partidos
étnicos tras los graves incidentes habidos el pasado fin de semana.
Vance declaró que estos brotes de violencia no impedirán el
estacionamiento del cuartel general de los cascos azules en Sarajevo.
El enviado de la ONU anunció un calendario de despliegue de la fuerza de paz,
cuyo comandante, el general indio Satish Nambiar, llegará el próximo domingo.
Entre doscientos y trescientos oficiales lo seguirán en el transcurso de la
semana que viene, y el grueso de la tropa empezará a llegar a partir de la
semana siguiente.
En Croacia se repitieron ayer las violaciones del alto el
fuego con un nuevo bombardeo artillero del Ejército serbio-federal en Osijek.
Mientras en algunas localidades de Bosnia Central y de la
Herzegovina grupos radicales levantaban ayer de nuevo barricadas, las noticias
sobre la concentración de Sarajevo hacían salir a la calle a miles de personas
en otras ciudades en defensa de la integridad de la república.
Karadzic declaró horas antes de la llegada de Vance que
"Bosnia-Herzegovina ya ha sido dividida" entre las tres etnias y que
solo una guerra podría reunificarla. Rechazó toda validez del referéndum
celebrado en la república el pasado fin de semana, en el que el 64% del censo
se declaró partidario de una Bosnia-Herzegovina independiente de Yugoslavia.
Karadzic calificó de "mera opinión del Departamento de
Estado" la declaración de Washington pidiendo el respeto de los resultados
del referéndum y condenando el levantamiento del radicalismo serbio del
domingo. Según Karadzic, su partido podría haber impedido la celebración de la
consulta en el 60% del territorio de la república.
Mientras, en Sarajevo comenzaron a circular las patrullas
del Ministerio del Interior y el Ejército serbio-federal. El Ejército insistió
ayer en negar que había repartido comida y otras ayudas materiales a los
comandos serbios radicales que cercaron Sarajevo el pasado domingo, pese a que
existen numerosos testigos y evidencias de este apoyo.
Mañana comienza en Bruselas una nueva sesión de la
conferencia de paz en la que se tratará la crisis de Bosnia-Herzegovina. Todos
los implicados han anunciado su decisión de acudir a la cita dada por lord
Carrington, pero son pocas las esperanzas de llegar a un acuerdo a la vista de
las posiciones políticas de las diversas fuerzas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario