Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
07.06.92
Sarajevo fue ayer escenario de los más intensos bombardeos
desde que empezó la guerra. La tormenta de fuego comenzó horas después de la
evacuación del cuartel Mariscal Tito del Ejército serbio-federal y del anuncio
por la ONU de un plan para abrir el aeropuerto de la capital bosnia con el fin
de permitir una ayuda humanitaria que impida la muerte por inanición de la
población. Los combates han producido en apenas 24 horas, 10 muertos y más de
50 heridos.
Artillería, misiles tierra-tierra, ametralladoras pesadas y
morteros del Ejército federal vomitaron fuego sin pausa durante toda la noche
sobre la ciudad, cada vez más cerca de convertirse en un campo de ruinas y
escombros como la pequeña ciudad eslavona de Vukovar.
De madrugada se combatió calle a calle y casa a casa en la
zona de Nuevo Sarajevo, cerca del ya evacuado cuartel de los cascos azules, que
fue alcanzado por varias granadas de artillería. En toda la ciudad, decenas de
muertos yacen en las calles o son precariamente enterrados en los parques ante
la imposibilidad, de darles sepultura. En el hospital central se tuvo que cavar
una fosa común para impedir la descomposición de decenas de cadáveres.
El acuerdo "de principio" que, bajo auspicio de
las Naciones Unidas, se logró el viernes para la apertura del aeropuerto de
Sarajevo ha sido recibido en la capital bosnia y en Belgrado con gran
escepticismo.
Según el texto, todas las fuerzas contendientes se retirarán
de la zona del aeropuerto, y éste pasará a ser controlado por fuerzas de las
Naciones Unidas. Sin embargo, esto requiere un nuevo mandato del Consejo de
Seguridad, un nuevo presupuesto y nuevas fuerzas militares internacionales.
Este nuevo despliegue de cascos azules está
condicionado a que todas las fuerzas retiren de una amplia zona en torno al
aeropuerto todo el armamento pesado. Esto equivaldría a la retirada de parte de
la artillería que bombardea Sarajevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario