Por HERMANN TERTSCH
El País, Belgrado,
06.06.92
El Ejército serbio-federal concluyó ayer la evacuación de
los 800 militares y sus familiares del cuartel Mariscal Tito en el centro de
Sarajevo. Tras semanas de negociaciones, alternando con combates, el Gobierno
de Bosnia-Herzegovina dio finalmente luz verde a la salida del personal de este
último cuartel del Ejército yugoslavo que aún seguía en su poder.
El abandono de este cuartel elimina un grave conflicto en el
centro de la ciudad, pero podría acelerar una ofensiva generalizada serbia
contra la ciudad, ahora que su mando ya no tiene que temer por la suerte de sus
soldados y familias en la retaguardia del enemigo. En Croacia son varias las
ciudades que sufrieron los más graves bombardeos después de que el Ejército
serbio-federal evacuara sus cuarteles, tras ser desbloqueados por los
croatas. Otro de los frentes abiertos en la capital bosnia parecía haber
empezado a desbloquearse ayer tras el acuerdo suscrito entre las milicias
irregulares serbias y las fuerzas de las Naciones Unidas para reabrir el
aeropuerto de Sarajevo. El principio de acuerdo alcanzado ayer permitirá
utilizar el aeropuerto para hacer llegar a Bosnia-Herzegovina ayuda
humanitaria.
Radio Sarajevo pidió a los habitantes y combatientes de la
ciudad que no salieran a la calle mientras se hallara aún el convoy en la
ciudad para evitar enfrentamientos.
La agencia serbia Tanjug aseguró ayer que conocía planes de
"extremistas islámicos" para asaltar el convoy castrense. Pero no se
produjo ningún incidente. Las fuerzas leales a la presidencia de
Bosnia-Herzegovina han asaltado en las últimas semanas varios convoyes del
Ejército serbio-federal para arrebatarles las armas. Según las primeras
informaciones, al menos parte del armamento pesado ha quedado en el interior
del cuartel y pasará a manos de las fuerzas bosnias.
Armamento pesado
El desalojo de este cuartel había sido pospuesto varias
veces precisamente por la insistencia de los mandos serbios de evacuar con sus
hombres todo el armamento pesado almacenado en estas instalaciones a lo que se
negaban las autoridades bosnias. A mediodía de ayer, el primero de cinco largos
convoyes de autobuses, camiones y automóviles salieron del cuartel y,
escoltados por blindados de las fuerzas de la ONU, partieron con destino al
cuartel de Lukavica, al oeste de la ciudad. Todos los convoyes llegaron sin
novedad a su destino. Dos horas antes había sonado en Sarajevo una alarma
general. Los serbios bombardearon intermitentemente la ciudad durante toda la
noche. Con esta evacuación concluyen semanas de temor y ansiedad de los
militares serbio-federales y sus familias bloqueados en el cuartel en pleno
centro por las fuerzas gubernamentales, sin apenas alimentos, sin agua
corriente ni luz. Continúan sin embargo en esta situación varios centenares de
miles de habitantes de Sarajevo y otras ciudades de Bosnia-Herzegovina,
asediadas por las fuerzas de la guerrilla serbia y el Ejército serbio-federal
ahora reconvertido en "defensa territorial" de la autoproclamada
República Serbia de Bosnia-Herzegovina.
Mientras, en Belgrado, la propaganda del régimen continúa
achacando a una "conspiración mundial antiserbia" las sanciones
impuestas contra Serbia y Montenegro. Los resultados de las elecciones
"federales", celebradas el pasado domingo y boicoteadas por algunos
partidos de la oposición, demostraron que el presidente Slobodan Milosevic está
aún firmemente consolidado en el poder.
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