Por HERMANN TERTSCH / AGENCIAS
El País, Zagreb /
Sarajevo, 02.08.92
Los combates por el control de Sarajevo se intensificaron en
los últimos tres días, provocando un elevado número de bajas entre los dos
bandos contendientes. En la ofensiva musulmana para tratar de romper el sitio
serbio a la capital de Bosnia-Herzegovina murieron al menos 150 soldados
serbios, según la agencia Tanjug, con base en Belgrado. Los oficiales bosnios
también reconocieron la muerte de 24 de sus hombres en los duros combates que
se desarrollan en las colinas que rodean Sarajevo. En el interior de la ciudad,
por el contrario, la situación es relativamente tranquila, aunque los
francotiradores campan por sus respetos y disparan "a los uniformes sin
mirar quién los lleva".
Mientras, la ex república yugoslava de Croacia se prepara
para celebrar hoy sus primeras elecciones presidenciales y parlamentarlas tras
la independencia. Las acusaciones reiteradas de fraude para favorecer la
reelección del actual presidente Franjo Tudjman marcan el inicio de estos
comicios, en los que participan 37 partidos y ocho candidatos presidenciales. En
medios diplomáticos se considera "casi segura" la reelección, de
Tudjman, aunque podría tener que presentarse a una segunda vuelta, en la que
se enfrentaría a Drazen Budisa, líder del Partido Socio-Liberal Croata (HSLS).
El economista Branko Horvat, en su tiempo candidato al
Premio Nobel, pidió al Tribunal Supremo croata que suspenda las elecciones por
supuesta violación de la Ley Electoral por parte del partido gobernante, la
Comunidad Democrática Croata (HDZ). Otros partidos de la oposición, desde los
liberales a los comunistas, pasando por los ultranacionalistas, se han
manifestado en el mismo sentido.
En Bosnia-Herzegovina, oficiales musulmanes aseguran que, a
pesar de la dureza de los combates, sus fuerzas han logrado un cierto avance y
han llegado a romper las líneas serbias en algunos puntos. Sin embargo, aún
están lejos de lograr el pasillo que pretenden crear hasta el corazón de
Sarajevo.
Según un despacho del Alto Estado Mayor del presidente
bosnio, Alia Izetbegovic, las fuerzas musulmanas lograron reconquistar Trnovo y
Rogoj, pueblos situados a una treintena de kilómetros al sur de la capital,
empujando a los serbios hasta el suburbio de Ilijas, a unos 10 kilómetros de
Sarajevo.
La "relación de horrores" que los organismos
competentes de Naciones Unidas se ven obligados a considerar va en aumento de
día en día. A principios de junio, un joven de la ciudad de Velika fue colgado
boca abajo, vivo, de la rama de un árbol, atado por sus piernas. Después le
aplicaron una sierra mecánica a los genitales y le partieron por la mitad. Los
testigos no serbios describieron la situación con tal exactitud que fue
calificada de cierta e incluida en esa lista de horrores.
En Komarice otro joven fue empalado vivo. En torno a 150
enfermos mentales murieron al ser incendiado su hospital en Moscrica. La guardia
tenía instrucciones de no dejar salir a nadie del edificio. Los cadáveres que
bajan por el río Una están en algunos casos tan destrozados por la metralla o
por armas blancas que es difícil enterrarlos enteros. Muchos están podridos,
otros incompletos. Los refugiados en Zagreb, recién llegados de regiones donde
el absoluto terror de las bandas del líder de la guerrilla serbia, Radovan
Karadzic, reina a capricho, no comprenden cómo han salido vivos ni cómo la
idealizada Europa asiste aún impasible a este espectáculo. "Dígalo usted
en su casa, tras ver lo que la gente de Karadzic está haciendo en Bosnia.
Hitler era un aficionado".
Tardaremos muchos años en descubrir, si acaso, todas las
fosas comunes que, con la complacencia occidental, se están abriendo y llenando
en Bosnia estas semanas y meses. A los miles de desaparecidos han de añadirse
otras víctimas, las decenas de miles que son obligadas a abandonar los hogares
que habitaron sus antepasados.
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