Por HERMANN TERTSCH
El País Viernes,
31.03.2000
LOS BALCANES, EN 'LA NOCHE TEMÁTICA' - LA 2
Hoy nos ofrece TVE en su Noche temática, de La 2 (22.30),
una excelente, oportuna y, eso sí, muy amarga ocasión de recordar la guerra de
los Balcanes y reflexionar sobre la miseria de la guerra, la tragedia infinita
generada por el odio y el desprecio al prójimo, así como el dolor que son
capaces de infligirse mutuamente los seres humanos. En nueve breves reportajes
el programa ofrece un valioso caleidoscopio de este gran drama europeo del fin
del milenio pasado, aún lejos de cualquier solución de estabilidad, seguridad y
justicia. La introducción del periodista de RTVE Paco Audije, titulada El
fantasma de los pájaros negros, es una sobria descripción de la evolución del
nacionalismo serbio. Incurre en ocasiones en el tópico, pero explica en
términos generales algunas de las claves de la tragedia que para todos los
pueblos de la región supuso la llegada al poder de Slobodan Milosevic. Es
imposible explicar un entramado tan complejo de causas y orígenes de un
conflicto como el de los Balcanes en un programa de televisión. Hay que
recurrir a libros como Los tristes y los héroes, historias de nacionalistas
serbios, que aparece ahora en la editorial Espasa y del que es autora la
socióloga Mira Milosevich (sin vínculo familiar alguno con el sátrapa) para
comprender las motivaciones íntimas e históricas de un proceso en el que el
mito de la nación, el victimismo, la manipulación de la historia propia de los
nacionalismos, surgidos del romanticismo alemán y corrompidos hasta la
ignominia por aparatos ex comunistas y el terreno fértil que para las arengas
del odio son las sociedades poco articuladas.
Reportajes extranjeros
Lamentablemente, como suele suceder en nuestras
televisiones, públicas y privadas, La noche temática revela una vez más que en
España adolecemos de una escasez de interés, voluntad o recursos para producir
un programa semejante propio.
Así, ocho de los nueve reportajes son producciones
extranjeras, casi en su totalidad de la televisión bávara (BR) y la Segunda
Cadena Alemana (ZDF). Todos, eso sí, excelentes y bien seleccionados por sus
diferentes enfoques y el tratamiento de los múltiples rostros de la guerra y la
miseria que ésta produce.
Especial mención merece, por su poder de conmoción, por su
fuerza en la transmisión de emociones, el reportaje de producción española
dirigido por Iñaki Elizalde, titulado El olvido de la memoria. Los testimonios
de los niños serbios y albaneses víctimas de esta guerra son por sí mismos la
mayor denuncia posible, la más verídica y terrible, contra esos canallas que
emponzoñan el alma de los pueblos llamándolos al odio en nombre de la identidad
nacional.
Pero los reportajes muestran también la indolencia de
quienes son incapaces de percibir el sufrimiento ajeno y se consideran sólo
víctimas cuando fueron cómplices o verdugos. Reflejan los mil vasos
comunicantes que se crean con la retórica del enfrentamiento y el fanatismo
nacionalista.
Merece la pena ver esta Noche temática porque revela mucho
de la naturaleza del ser humano y sobre las consecuencias de discursos
políticos que fomentan sus peores instintos. Los rostros y las palabras
muestran el trauma, en el sentido más amplio de la palabra, que provoca el acto
de matar, el hecho de ver matar y morir y la íntima realidad del sufrimiento
intenso e irremediable, injusto e inconcebible.
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